En este 1º de mayo, día de los trabajadores y las trabajadoras, cabe repasar 3 datos que dan cuenta del deterioro de la condición laboral desde la asunción de Javier Milei a la presidencia.
En estos más de dos años, se destruyeron empleos asalariados registrados con derechos y sólo se crearon trabajos independientes, informales y monotributistas, además de aumentar la desocupación. Asimismo, los salarios perdieron poder adquisitivo y no logran repuntar.
Desde la asunción de Milei hasta enero de 2026, según datos de la Secretaría de Trabajo, se perdieron 304.322 puestos de trabajo asalariados registrados:
El descenso del último mes llevó a los puestos asalariados a romper la barrera de los 10 millones, ubicándose en 9.999.767. Se marca así un retroceso de 4 años: desde junio de 2022 los asalariados superaban los 10 millones.

La contracara de este proceso es el incremento del monotributo como ocupación principal: desde la asunción de Milei, aumentó en 157.968 personas.
Una de cada dos personas que perdieron su trabajo asalariado se refugiaron en el monotributo, dando cuenta de la precarización del mundo del trabajo: pasaron de tener un trabajo con derecho a vacaciones, aguinaldo, licencias e indemnización, a un trabajo prácticamente sin derechos
En el ámbito privado, los sectores más afectados por la destrucción de empleo son la industria (-68.858) y la construcción (-58.849).
A nivel federal, desde noviembre de 2023, sólo 2 jurisdicciones lograron incrementar el empleo asalariado privado: Neuquén (+7.306) y Río Negro (+2.425). Por el contrario, la provincia más golpeada es Buenos Aires.
De acuerdo con datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), la tasa de desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que implica una suba de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024 y 1,8 p.p. en relación a 2023, es decir, aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo activamente y no lo consiguen.

Asimismo, el 7,5% constituye el registro más alto desde la pandemia para un cuarto trimestre del año.
Los trimestres anteriores, los especialistas venían señalando que la desocupación no subía significativamente porque quienes perdían sus trabajos conseguían “refugio” rápidamente en actividades como Uber, Rappi, entre otras, que, para las estadísticas, implicaba estar ocupado. Ahora, advierten que los refugios están empezando a mostrar signos de agotamiento.
Estas actividades refugio se reflejan en el aumento de la informalidad laboral, que creció un punto en el último año, alcanzando el 43% de las personas ocupadas en el cuarto trimestre de 2025, según datos oficiales del INDEC.
En relación al tercer trimestre de 2025, la tasa de informalidad laboral bajó 0,3 puntos porcentuales, pero la comparación metodológicamente correcta es con el mismo trimestre de 2024.

La informalidad laboral afecta con mayor intensidad a las mujeres: 44,5% de las ocupadas lo hacen sin derechos, mientras que la tasa es del 41,8% en el caso de los varones.
Asimismo, perjudica con más intensidad a los jóvenes hasta 29 años (58,4%) y a los mayores de 65 (58%) que a la población de entre 30 y 64 años (37,6%).
De acuerdo con datos de INDEC, los salarios registrados acumulan seis meses consecutivos de retroceso del poder de compra, y se ubican, en febrero de 2026, 8,9% por debajo en términos reales de noviembre de 2023, último mes de la gestión anterior.
Esta medición del poder adquisitivo es considerando la inflación que mide el INDEC, que desde hace por lo menos dos años está puesta en discusión.
Según cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), de utilizarse la canasta actualizada, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios registrados entre noviembre 2023 y febrero de 2026 aumentaría casi 10 puntos: del 8,9% a un 18,3%.
A su vez, al interior de los salarios registrados, la situación es bien heterogénea:
