En 2 mayo de 2011, a pocas semanas del cierre de alianzas y definiciones clave, una nueva tanda de encuestas volvió a sacudir el tablero político de la Ciudad de Buenos Aires.
Los sondeos coincidían en un punto central: la elección a jefe de Gobierno se encaminaba, casi sin excepciones, a una segunda vuelta. Sin embargo, lo que añadía incertidumbre era que todavía no estaba claro si Mauricio Macri buscaría la reelección o daría el salto a la competencia presidencial.
Quince años después, aquellos números permiten reconstruir un momento político en el que el escenario estaba lejos de ser lineal y en el que la irrupción de nuevos actores, como Fernando “Pino” Solanas, alteraba las previsiones más consolidadas.
Las encuestas difundidas en ese momento por las consultoras OPSM —dirigida por Enrique Zuleta Puceiro— y Knack coincidían en un diagnóstico: ningún candidato lograba acercarse al 50 por ciento necesario para ganar en primera vuelta.
Ese dato estructural marcaba el pulso de la campaña. La fragmentación del voto, sumada a la competencia entre varias fuerzas con peso propio, hacía inevitable un ballottage. Pero, a diferencia de meses anteriores, ya no estaba claro quiénes serían los dos protagonistas de esa instancia.
En todos los escenarios medidos, Gabriela Michetti aparecía al frente de la intención de voto si era la candidata del PRO. Según OPSM, su intención se ubicaba entre 26,6 y 27 por ciento, mientras que Knack la proyectaba entre 31 y 32 puntos.
Aun así, esos números no le garantizaban un lugar cómodo en la segunda vuelta. El crecimiento de otras opciones comenzaba a tensionar el esquema bipartidista que se preveía entre el PRO y el Frente para la Victoria.
La decisión de Pino Solanas de bajarse de la carrera presidencial para competir en la Ciudad modificó sustancialmente el mapa electoral. Su candidatura por Proyecto Sur lo posicionó rápidamente como un contendiente competitivo. En el 2009, había cosechado más del 20% en CABA, siendo un verdadero batacazo.
En escenarios donde el kirchnerismo postulaba a Carlos Tomada, Solanas alcanzaba 22 puntos contra 14,2 del FpV según OPSM, y 20 contra 17 según Knack. Frente a Amado Boudou, también se ubicaba por encima: 20,8 a 16,7 (OPSM) y 21 a 15 (Knack).
Sin embargo, el panorama cambiaba si el candidato kirchnerista era Daniel Filmus. En ese caso, Solanas caía al tercer lugar, incluso con situaciones de empate técnico con Michetti en algunas mediciones.
Las encuestas reflejaban que el rendimiento del Frente para la Victoria variaba notablemente según el candidato:
Un dato clave de OPSM indicaba que, con Filmus como candidato y Horacio Rodríguez Larreta por el PRO, el kirchnerismo lideraba con 25,8 puntos, seguido por Solanas a cuatro puntos y Larreta más atrás con 17,6.
Knack, en ese mismo escenario, planteaba un empate en 22 puntos entre Filmus y Solanas, con Larreta apenas un punto por debajo.
Cuando el PRO evaluaba a Horacio Rodríguez Larreta como candidato, los números mostraban una competencia más ajustada y menos favorable que con Michetti.
En escenarios con Tomada o Boudou, Solanas lideraba con entre 25 y 27 puntos, seguido por Larreta con alrededor de 20 o 21, mientras que el FpV quedaba en torno a los 15 o 16.
Estos datos reforzaban la idea de que la candidatura del PRO era determinante para el resultado final.
Uno de los factores más relevantes de ese momento era la indefinición de Mauricio Macri. Su eventual candidatura presidencial dejaba abierta la disputa en la Ciudad, pero su posible regreso al escenario local cambiaba completamente las proyecciones.
OPSM midió ese escenario con Macri compitiendo contra Filmus y Solanas. Allí, el entonces jefe de Gobierno se imponía con claridad: 34,2 puntos, seguido por Filmus con 24,4 y Solanas con 19,5.
Ese resultado mostraba que, de presentarse, Macri partía como favorito, aunque igualmente lejos de evitar una segunda vuelta.
Finalmente, Mauricio Macri decidió competir por la reelección en la Ciudad, despejando la principal incógnita de la campaña. María Eugenia Vidal lo acompañó como candidata a vicejefa.
En la elección del 10 de julio de 2011, los resultados confirmaron varias de las tendencias anticipadas por las encuestas:
Tal como preveían los sondeos, hubo segunda vuelta aunque el PRO ya llevaba una ventaja casi imposible de revertir. En el ballottage del 31 de julio, Macri se impuso con el 64,25% frente al 35,75% de Filmus.