03/05/2026 - Edición Nº1181

Política

Del silencio a la ofensiva

Adorni vuelve a hablar y el Gobierno construye su propia versión de los hechos

01/05/2026 | Tras semanas de silencio, el Gobierno relanza la defensa de Adorni con respaldo político, exposición pública y una nueva narrativa.



El Gobierno decidió cambiar de estrategia frente al caso de Manuel Adorni. Después de varias semanas de respuestas parciales, comunicados escuetos y respaldo puramente gestual, la Casa Rosada empezó a construir una defensa más activa del jefe de Gabinete.

El punto de inflexión fue su presentación del martes en la Cámara de Diputados, donde dejó por escrito y en el recinto una versión de los hechos sobre su patrimonio, sus viajes y las causas que lo rodean. En el informe de gestión N°145, de más de 1900 páginas, respondió preguntas sobre su departamento, sus declaraciones juradas y los expedientes judiciales abiertos en su contra.

La sesión en Diputados

La exposición de Adorni en el Congreso fue el primer movimiento claro de esa ofensiva. Llegó acompañado por Javier Milei, Karina Milei y una parte importante del gabinete, en una escena pensada para mostrar respaldo político.

Durante la sesión evitó dar precisiones sobre algunos puntos patrimoniales y se remitió a las investigaciones judiciales en curso, pero al mismo tiempo fijó una línea de defensa: dijo que nunca ocultó su patrimonio, que todo está declarado y que el Gobierno “solo se debe a la gente común”.

La presencia del núcleo duro del oficialismo en el recinto reforzó la idea de blindaje y convirtió la exposición en una demostración de apoyo institucional.

La reapertura de la sala y el regreso a las conferencias

La segunda señal llegó pocas horas después. El Gobierno confirmó la reapertura de la sala de periodistas de la Casa Rosada y anunció el regreso de Adorni a las conferencias de prensa. La decisión se conoció tras una semana de cuestionamientos por el cierre del acceso a Balcarce 50 y en medio de críticas opositoras por los embates contra la prensa.

La conferencia prevista para el lunes completa el giro: el Ejecutivo pasa de evitar el tema a volver a poner a Adorni delante de los micrófonos, esta vez con la intención de hablar y no sólo de resistir.

Los hermanos Milei con ministros del Gabinete dieron respaldo a Adorni

La construcción de una víctima

En esa nueva narrativa, Adorni dejó de aparecer sólo como funcionario bajo sospecha y empezó a ser presentado como blanco de una persecución. El propio martes, después de la sesión, acusó al peronismo de haber usado información “de dudosa procedencia” sobre él y sobre su familia.

En particular puso el foco en la intervención del diputado Rodolfo Tailhade, a quien señaló por haber detallado el itinerario cotidiano de su esposa con “un nivel de precisión sospechoso”. Esa acusación abrió un frente nuevo: el Gobierno empezó a evaluar una denuncia formal contra Tailhade, con el argumento de que se habría cruzado un límite al exponer datos personales y familiares.

El nuevo enemigo

Ese movimiento le permite al oficialismo desplazar parcialmente el eje de la discusión. La pregunta deja de girar solamente alrededor de las propiedades, los vuelos o el patrimonio de Adorni y empieza a incluir la forma en que la oposición consiguió y difundió esa información.

El nuevo enemigo, en el relato oficial, aparece encarnado en Tailhade y en el peronismo parlamentario, presentados como actores que “espiaron” al jefe de Gabinete y a su familia. Con ese giro, el Gobierno busca dos efectos al mismo tiempo: reforzar la idea de inocencia de Adorni y correr la discusión hacia métodos y motivaciones de quienes lo acusan.

Rodolfo Taihade el apuntado por Adorni y Milei

De la defensa gestual a la defensa política

La secuencia de esta semana muestra un cambio bastante ordenado. Primero hubo reuniones, abrazos y fotos. Después vino la presentación en Diputados con respuestas por escrito y en el recinto. Luego se anunció la reapertura de la sala de periodistas y el retorno de las conferencias.

Finalmente apareció la hipótesis de una denuncia contra Tailhade y la explicitación de un relato donde Adorni y su familia quedan ubicados como víctimas de una operación política. Todo eso indica que la Casa Rosada dejó atrás la etapa de contención pasiva y eligió pasar a una defensa política más completa, con exposición pública, argumento propio y un adversario identificado.

La apuesta oficial

La apuesta del Gobierno es bastante visible: sostener a Adorni, darle voz, devolverlo al centro de la escena y reconstruir alrededor suyo una legitimidad que en las últimas semanas se había apoyado casi exclusivamente en el respaldo de Milei y Karina. Queda por ver si esa nueva fase logra estabilizar su situación o si la ofensiva comunicacional se topa con el avance de las causas judiciales.

Por ahora, el cambio de tono ya está hecho: Adorni volvió a hablar, volvió a ocupar el centro del dispositivo oficial y el Gobierno eligió convertir su caso en una pelea política abierta.