02/05/2026 - Edición Nº1180

Política

Año 2014

Ishii y el servicio militar: a 12 años de una propuesta que sacudió al peronismo

02/05/2026 | La respuesta del Gobierno nacional fue inmediata y contundente. También se expresaron Sergio Berni y Daniel Scioli.



En el cierre de abril y los primeros días de mayo del 2014, en medio de un clima atravesado por el debate sobre la inseguridad y las políticas sociales, una propuesta inesperada generó fuertes repercusiones dentro del gobierno nacional y el peronismo.

El entonces senador bonaerense Mario Ishii impulsó el regreso del servicio militar obligatorio, una iniciativa que fue rápidamente rechazada por funcionarios clave y que abrió una discusión política de alto voltaje.

A más de una década, el episodio sigue siendo recordado como uno de los momentos en los que emergieron tensiones internas dentro del oficialismo y distintas miradas sobre cómo abordar la problemática juvenil. Además, en los últimos días, otro proyecto de Ishii volvió a generar ruido en el peronismo bonaerense: declarar la emergencia alimentaria.

El origen de la propuesta: seguridad y jóvenes “ni-ni”

La iniciativa de Ishii tomó estado público tras un acto en el Luna Park, donde reunió a miles de militantes en el marco de su posicionamiento político. Allí planteó la posibilidad de restablecer el servicio militar obligatorio, orientado especialmente a jóvenes que no estudian ni trabajan.

El dirigente argumentaba que “el retorno del servicio militar es una medida de seguridad que al mismo tiempo podría servir a esos jóvenes a que reciban contención y una mensualidad”, vinculando la propuesta con la necesidad de dar respuesta a la inseguridad y a la falta de oportunidades.

Además, propuso que la iniciativa se definiera a través de una consulta popular: “Los ciudadanos deben exponer si debería volver o no el servicio militar obligatorio”.

Rechazo del Gobierno: “Una mala idea que atrasa 20 años”

La respuesta del gobierno nacional fue inmediata y contundente. El entonces ministro de Defensa, Agustín Rossi, fue uno de los más críticos y calificó la propuesta como “una muy mala idea que atrasa 20 años”.

El funcionario recordó que ya existía un esquema alternativo: “Hay un servicio voluntario en el que los jóvenes ingresan a los 18 años y se tienen que ir a los 28”, y subrayó que el enfoque actual de las Fuerzas Armadas estaba centrado en la formación educativa.

Rossi también rechazó el argumento social detrás del planteo: “Estamos muy contentos con el plan Progresar, también está el Plan de Empleo Joven”, sostuvo, al tiempo que cuestionó que se intentara resolver desigualdades a través del ámbito militar.

En una de las críticas más duras, afirmó que quienes impulsaban la iniciativa “no están pensando en sus propios hijos o nietos” y que partían de “una mirada estigmatizante de los jóvenes”.

Otras voces oficiales y del kirchnerismo

El rechazo no se limitó al Ministerio de Defensa. El entonces secretario de Asuntos Relativos a Malvinas, Daniel Filmus, calificó la propuesta como “incomprensible” y defendió el rol del sistema educativo como herramienta de integración: “La integración de los jóvenes debe ocurrir en el sistema educativo”.

Filmus también recordó que la eliminación del servicio militar obligatorio había sido “una de las conquistas más importantes de estos más de 30 años de democracia”, en referencia a su derogación en los años noventa tras denuncias de abusos y violaciones a los derechos humanos.

Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, puso el foco en la estigmatización: “Lo primero que hay que hacer con los jóvenes que no estudian ni trabajan es no estigmatizarlos”.

En tanto, el entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni, adoptó una postura más cauta: “Es una discusión que se tiene que dar en el ámbito de la Legislatura”, señaló.

Tensiones con la provincia de Buenos Aires

El debate también generó ruido en la provincia. El gobernador Daniel Scioli ya había descartado públicamente la posibilidad de avanzar con el servicio militar obligatorio, desmarcándose incluso de sectores de su propio gabinete que habían deslizado ideas similares en el marco de la agenda de seguridad.

La propuesta de Ishii, en ese contexto, profundizó las diferencias internas sobre cómo abordar el delito y las políticas hacia los jóvenes.

La respuesta de Ishii: críticas al “desconocimiento de la realidad”

Lejos de retroceder, Ishii redobló la apuesta y cuestionó a los funcionarios nacionales. “Los que no conocen los distritos han salido a opinar en contra”, lanzó, y agregó que “no están viendo la realidad, lo que pasa abajo”.

En ese tono, apuntó directamente contra referentes del oficialismo: “Scioli no hace una cuadra caminando, no pisa el barro ni el asfalto”, afirmó, en una crítica a la dirigencia política por su supuesta desconexión con los problemas cotidianos.

También defendió la idea de que el servicio militar podría contribuir a “formar en oficios” a los jóvenes y colaborar con tareas vinculadas a la seguridad.

Un debate que expuso diferencias de fondo

La controversia puso en evidencia tensiones dentro del peronismo y el kirchnerismo en torno a dos ejes centrales: el enfoque de las políticas de seguridad y el rol del Estado en la inclusión social.

Mientras un sector planteaba respuestas más vinculadas al orden y la disciplina, desde el gobierno nacional se insistía en políticas educativas y programas sociales como herramientas prioritarias.

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