Un foco de incendio en una unidad penitenciaria de Chubut expuso por algunos minutos un clima de tensión en el pabellón donde se encuentra detenida la madre de Ángel López, el niño asesinado en Comodoro Rivadavia. El episodio, que se conoció en las últimas horas, obligó a la intervención del personal para evitar que el fuego se expandiera en el módulo.
Todo ocurrió en el Instituto Penitenciario Provincial, ubicado sobre la Ruta Nacional 3, dentro del módulo 1 destinado a internas femeninas. De acuerdo con las autoridades, el origen del incidente no estuvo vinculado con el caso judicial que conmocionó a la provincia, sino con una pelea entre dos mujeres alojadas en ese sector.
El jefe del penal, Gabriel Araujo, detalló que el incendio se generó a partir de un trozo de colchón de goma espuma que fue prendido fuego durante la discusión. “Se desató un foco ígneo en el módulo 1, que aloja internas femeninas”, explicó, y agregó que la rápida intervención del personal permitió controlar la situación sin que se registraran heridos.
En un primer momento, la cercanía del hecho con el pabellón donde está alojada la madre del niño generó versiones que vinculaban el episodio con su situación procesal. Sin embargo, desde el servicio penitenciario descartaron esa hipótesis. “Todo fue producto de una diferencia entre dos internas alojadas en ese módulo” y “nada tiene que ver con la interna Mariela Altamirano”, sostuvo Araujo.

Altamirano permanece detenida con prisión preventiva por seis meses, imputada por homicidio agravado por el vínculo en carácter omisivo, en el marco de la investigación por la muerte de su hijo, quien según la autopsia presentaba múltiples traumatismos en el cráneo. La acusación sostiene que no evitó el ataque.
En paralelo, su pareja, Michel González, está imputado por homicidio simple como presunto autor material de la agresión que derivó en la muerte del niño. La causa continúa en etapa de instrucción, mientras el caso sigue generando repercusión pública en la provincia.
El episodio dentro del penal, aunque sin consecuencias físicas, volvió a poner el foco sobre las condiciones de detención y la convivencia en los pabellones, donde conflictos interpersonales pueden escalar rápidamente y derivar en situaciones de riesgo.