03/05/2026 - Edición Nº1181

Política

1° de Mayo de 1974

El día en que Perón mostró su proyecto de país y abrió una fractura con Montoneros

01/05/2026 | La jornada comenzó con la exposición del “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional” y terminó con los Montoneros retirándose de la Plaza de Mayo



El miércoles 1 de mayo de 1974 quedó grabado como una de las fechas más decisivas de la historia política argentina del siglo XX. En apenas unas horas, Juan Domingo Perón presentó en el Congreso de la Nación Argentina su propuesta estratégica de gobierno, el llamado Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, y por la tarde protagonizó desde el balcón de la Casa Rosada una ruptura pública con Montoneros.

Mañana en tono institucional

Cerca de las 10:30, el general Perón inauguró el período de sesiones ordinarias y habló durante más de una hora ante diputados y senadores. Allí puso en escena el Modelo Argentino, un documento pensado como hoja de ruta para el desarrollo nacional, con eje en la producción, la justicia social, la concertación entre capital y trabajo, la independencia económica y un Estado planificador capaz de armonizar intereses sectoriales.

El texto expresaba la búsqueda de una tercera posición adaptada a los años setenta: ni liberalismo clásico ni socialismo soviético. Perón proponía un esquema de comunidad organizada, fortalecimiento industrial, defensa de recursos estratégicos y protagonismo del movimiento obrero dentro de una democracia con fuerte contenido social. Para el líder justicialista, se trataba de dejar atrás la violencia política y ordenar institucionalmente una Argentina convulsionada.

Inconmovible  

En las primeras horas de la tarde, columnas sindicales y organizaciones juveniles comenzaron a colmar la Plaza de Mayo para conmemorar el Día del Trabajador. El clima era tenso: de un lado, la estructura gremial tradicional nucleada en la CGT; del otro, la militancia revolucionaria que cuestionaba al entorno presidencial y reclamaba una radicalización del proceso político.

Cuando Perón salió al balcón, lo hizo acompañado por su vicepresidenta y esposa, María Estela Martínez de Perón, y el gabinete de ministros, entre los que estaba el polémico y cuestionado José López Rega. Los cánticos cruzados dominaron la escena. Las columnas juveniles apuntaron directamente contra Perón: “¿Qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?” y “Qué boludos, votamos a un brujo, una puta y un cornudo”. A esta altura, el acto dejó de ser una celebración obrera para convertirse en una disputa por la conducción del movimiento.

Visiblemente molesto, Perón improvisó buena parte de su mensaje y lanzó las frases que marcaron época. Para la historia quedó la construcción “imberbes y estúpidos”, pero lo dijo de otra forma, fiel a su estilo discursivo y preparando el terreno para el gran golpe verbal. Arrancó Perón: “Hoy hace 21 años que en este mismo balcón y con un día luminoso como el de hoy hablé por última vez a los trabajadores argentinos. Fue entonces cuando les recomendé que ajustas en sus organizaciones porque venían días difíciles”.

El general continuó su argumentación: “No me equivoqué ni en la apreciación de los días que venían y en la calidad de la organización sindical a través de 20 años pese a estos estúpidos que gritan”. La respuesta de la Plaza fue un griterío infernal, entre la derecha peronista, que aplaudió y la juventud, que mostró su incomodidad y se retiró del lugar. La imagen fue prolijamente ocultada por la televisión oficial.

A través de estos 21 años las organizaciones sindicales se han mantenido inconmovibles y hoy resulta que algunos imberbes” pretenden tener más méritos que durante 20 años” en este punto no pudo continuar porque fue interrumpido por el ruido. El mensaje fue inequívoco: el líder elegía respaldarse en la columna vertebral gremial y romper políticamente con quienes hasta poco tiempo antes habían sido presentados como la “juventud maravillosa”.

Ese día, Perón dio rienda suelta a su indignación: “por eso compañeros, quiero que esta primera reunión del día del trabajador sea para rendir homenaje a esas organizaciones y a esos dirigentes sabios y prudentes” que “han visto caer a sus dirigentes asesinados sin que haya todavía sonado el escarmiento”.

Lo que vino después

La paradoja de aquella jornada fue contundente. El mismo día en que Perón presentó un proyecto integral para ordenar la Argentina, quedó expuesta la imposibilidad de ordenar a su propio espacio político. El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional buscaba ser legado estratégico, pero terminó como convidado de piedra en una pelea de fondo que se resolvió en la calle.

Perón no tuvo tiempo para llevar adelante el Modelo, ni para reordenar al peronismo. Murió apenas dos meses después de esa jornada y el programa quedó inconcluso. Lo que avanzó fue la violencia, la persecución y la descomposición institucional que desembocaría en una nueva tragedia: el 24 de marzo de 1976.

 

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