03/05/2026 - Edición Nº1181

Internacionales

Elección

Rebeca Grynspan, Michelle Bachelet y Rafael Grossi: el mapa que dejó Pekín en la ONU

01/05/2026 | China apoya a una mujer latinoamericana para liderar la ONU y agita la sucesión de Guterres para 2027.



China envió una señal relevante en la carrera por la próxima Secretaría General de la ONU: su embajador ante Naciones Unidas afirmó que su país estaría “feliz de ver” a una mujer en el cargo y que respalda el principio de rotación geográfica hacia América Latina y el Caribe. La posición, difundida por PassBlue, no equivale a un apoyo formal a una candidatura, pero sí marca el perfil que Pekín considera aceptable en una negociación que dependerá de las grandes potencias.

El pronunciamiento pesa porque el secretario general no se elige solo por mayoría diplomática. El Consejo de Seguridad debe recomendar un nombre y cualquiera de sus cinco miembros permanentes -China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido- puede bloquearlo. En ese tablero, una definición china a favor de género y región puede ordenar apoyos, condicionar vetos y elevar el costo político de ignorar el reclamo latinoamericano.


China es una nación muy poblada de Asia Oriental cuyos vastos paisajes abarcan praderas, desiertos, montañas, lagos, ríos y más de 14.000 km de costa. 

Género y región

La carrera llega en un momento sensible para la ONU. António Guterres termina su mandato a fines de 2026 y el próximo jefe del organismo asumirá en enero de 2027, en medio de guerras abiertas, crisis humanitarias, tensiones entre potencias y presiones para reformar una institución cuestionada por su falta de eficacia. La selección también ocurre bajo una demanda histórica: nunca una mujer ha ocupado la Secretaría General.

Ese dato vuelve más competitivas a Rebeca Grynspan, de Costa Rica, y Michelle Bachelet, de Chile, porque ambas combinan los dos elementos señalados por China: género femenino y pertenencia a América Latina y el Caribe. Rafael Grossi, de Argentina, cumple con el criterio regional pero no con el de género, mientras que Macky Sall, expresidente de Senegal, representa una alternativa africana que desafía la idea de que ahora corresponde el turno latinoamericano.


China avala a una mujer latinoamericana para liderar la ONU tras la administración de António Guterres.

La disputa que viene

La rotación geográfica no es una regla escrita con fuerza obligatoria, pero sí una práctica política de alto valor dentro de la ONU. América Latina sostiene que no dirige el organismo desde Javier Pérez de Cuéllar, cuyo mandato terminó en 1991. África, por su parte, reivindica su peso como mayor bloque regional y su papel central en operaciones de paz, lo que mantiene abierta una disputa entre legitimidad regional, representación política y viabilidad diplomática.


Pekín respalda la rotación regional y sube el peso latinoamericano en una elección decisiva.

La señal china estrecha el margen de maniobra, pero no define la elección. Estados Unidos ya ha defendido una búsqueda global basada en mérito y reforma institucional, y sus reservas sobre algunos perfiles pueden pesar tanto como el respaldo de Pekín. Por eso, el próximo secretario general saldrá menos de una competencia abierta que de una negociación entre poder, género, región y veto: cuatro variables que ahora colocan a América Latina, y especialmente a sus candidatas mujeres, en el centro de la pulseada.