Máximo Kirchner, referente de La Cámpora, aprovechó un acto por el Día del Trabajador en Cañuelas para lanzar un mensaje directo a la dirigencia de su propio espacio. Con una fuerte carga de autocrítica, el legislador advirtió sobre el peligro de realizar promesas electorales que no cuenten con un sustento técnico real frente a los compromisos financieros del país.
La jornada, organizada por la presidenta del Partido Justicialista local, Marisa Fassi, y el intendente Gustavo Arrieta, sirvió como plataforma para que Kirchner delineara las bases de lo que considera una propuesta política seria. Durante la inauguración de un centro deportivo del sindicato Secasfpi, el diputado enfatizó que la recuperación del poder adquisitivo de los argentinos resulta inviable si el movimiento no resuelve primero la encrucijada de la deuda externa.
Máximo Kirchner centró su discurso en la necesidad de madurez por parte de la dirigencia peronista de cara a los comicios de 2027. En un mensaje que resonó hacia adentro de la interna, el diputado exigió que dejen de lanzarse consignas vacías sobre mejoras económicas sin explicar los mecanismos de ejecución. “Yo quiero que me digan cómo vamos a hacer. Si no discutimos esto, después aparecen diciendo que van a subir los salarios y las jubilaciones... ¿Pero cómo? ¿Con este nivel de vencimientos actual cómo vamos a hacer?”, sentenció el legislador.

La advertencia del diputado apuntó a evitar que el PJ repita estrategias de captación de sufragios basadas en expectativas que luego no pueden cumplirse en la gestión. Kirchner fue tajante al señalar que la prioridad absoluta debe residir en organizar el desendeudamiento de la Argentina. Según su visión, cualquier proyecto que busque "juntar cuatro votos" mediante el engaño de voluntades carece de la seriedad necesaria para enfrentar el actual contexto de crisis que atraviesa el país.
El eje económico de la presentación en Cañuelas giró en torno al peso de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la gestión de Mauricio Macri. Kirchner vinculó directamente la falta de infraestructura básica con los giros de divisas al exterior, afirmando que el endeudamiento no se tradujo en escuelas, universidades, viviendas o rutas. El legislador propuso iniciar una charla abierta con los acreedores argentinos para modificar el esquema actual de pagos que ahoga la economía real.

“Los equilibrios fiscales que hay que construir son con la gente adentro”, reiteró Kirchner, contraponiendo su modelo al ajuste que lleva adelante el Gobierno nacional. Para el diputado, alcanzar el superávit a costa del hambre de la población solo es posible para personas que no poseen empatía ni alma. La propuesta del sector que lidera busca que la realidad de los ciudadanos sea una variable central en las mesas de negociación con los organismos internacionales de crédito.
En el plano judicial, Máximo Kirchner aprovechó el encuentro para reclamar por la situación de su madre, quien cumple una condena de seis años con prisión domiciliaria en su casa de la calle San José 1111, en Constitución. El legislador calificó la detención de la expresidenta como un hecho "tremendamente injusto" y utilizó la retórica oficialista para marcar un contraste ético. “En Argentina la casta está libre y Cristina está presa, y la sociedad vive como vive”, disparó ante la militancia presente.
Kirchner definió a la exmandataria como una mujer firme y estudiosa que continúa empujando al espacio político para mantener la esperanza de una salida a la crisis. Este reclamo se produce en un contexto donde la imagen de los principales dirigentes peronistas registra niveles críticos en las encuestas, incluso entre sectores que rechazan la gestión actual. La defensa de la figura de Cristina sigue siendo, para este sector del PJ, la piedra angular de cualquier armado que pretenda ser competitivo en las próximas elecciones presidenciales.
Uno de los momentos de mayor impacto del acto ocurrió cuando el diputado comparó los cierres de ciclo de las últimas dos gestiones peronistas. Kirchner instó al partido a asumir que la conexión con las masas populares sufrió un quiebre significativo en la última década. “El peronismo tiene que asumir que en diciembre de 2015 nos fuimos con una plaza llena y en diciembre de 2023 nos fuimos con la plaza vacía. Esa es la realidad”, admitió con crudeza.

Para el líder de La Cámpora, este reconocimiento fáctico debe funcionar como el punto de partida para una discusión responsable que no intente maquillar los errores del pasado. El legislador recordó que durante el último día de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se entregó un país con "cero deuda" con el FMI, cifra que hoy ronda los 70.000 millones de dólares. Esta diferencia en el balance financiero y el respaldo popular es la base sobre la cual Kirchner exige refundar la propuesta política del movimiento.
Finalmente, el diputado nacional fustigó al presidente Javier Milei, a quien definió como un exponente de la "antipolítica" formado exclusivamente en paneles de televisión. Kirchner cuestionó la coherencia del mandatario al recordar las críticas feroces que este realizaba contra su actual ministro de Economía antes de asumir el cargo. “La opinión de Milei sobre Luis Caputo era más dura que la que hemos tenido muchos. Decía que era un inútil que se había patinado el préstamo con el FMI y después lo eligió”, remarcó el legislador.

Bajo esta lógica, Kirchner denunció que el gobierno nacional lleva adelante una "miseria planificada" y una entrega sistemática del futuro de los argentinos. Frente a este escenario, pidió a la dirigencia opositora "cabeza fría" y mucha voluntad de trabajo para construir una opción que no se limite únicamente a ser un frente contra el Presidente. El desafío, según el legislador, reside en ofrecer un proyecto de país que priorice la producción y el bienestar social por encima de las metas financieras abstractas que excluyen a la población.
TM