02/05/2026 - Edición Nº1180

Política

Una herida que no cierra

Aguas heladas y balsas inflables: así fue el abandono del ARA General Belgrano

02/05/2026 | El ataque al crucero argentino se convirtió en uno de los episodios más dramáticos de la guerra de Malvinas



Navegando por las aguas del Atlántico Sur, el crucero ARA General Belgrano fue alcanzado por un torpedo lanzado por el submarino británico HMS Conqueror. Minutos después impactó un segundo proyectil, que terminó de agravar los daños estructurales del buque. En pocos instantes, la nave quedó sin energía, con graves averías y comenzó a escorarse peligrosamente en aguas heladas del Atlántico Sur. Era la fría tarde del 2 de mayo de 1982 y la guerra de Malvinas, empezaba a mostrar su verdadero rostro.

Solo 24 horas antes, el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri había dicho que los ingleses "pagarán un alto precio por la agresión". Lo dijo en mensaje dirigido al paìs por cadena nacional de radio y televisión, al término de la primera jornada de fuego cruzado en el terreno de operaciones. La información que circulaba era muy pooca. Los militares habilitaban la difusión de comunicados firmados por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, cada vez que pasaba algo de relevancia.

El Conqueror era un submarino de propulsión nuclear, es decir, utilizaba un reactor para moverse y operar durante largos períodos sin emerger. Sin embargo, el ataque no fue con armamento nuclear: disparó torpedos convencionales Mark 8, munición de alto poder explosivo utilizada para destruir buques de superficie. El dato suele generar confusión: el submarino era nuclear por su sistema de propulsión, no por el tipo de armas empleadas.

Crucero ARA General Belgrano

El comandante del Belgrano, capitán Héctor Elías Bonzo, evaluó rápidamente que el crucero estaba condenado. Sin comunicaciones normales, sin electricidad y con ingreso masivo de agua, ordenó preparar el abandono. Cerca de las 16.24 dio la instrucción decisiva: “Abandonen el buque”. La maniobra se realizó en condiciones extremas, con oleaje, frío intenso y parte de la tripulación herida o desorientada por las explosiones.

Capitán Héctor Elías Bonzo.

El operativo de evacuación fue dramático. Más de mil marinos debieron subir a balsas inflables lanzadas al mar mientras el barco se inclinaba cada vez más. Muchos quedaron separados entre sí y pasaron largas horas, incluso días, a la deriva entre tormentas, viento y temperaturas cercanas al congelamiento.

En la acción perdieron la vida 323 tripulantes, casi la mitad de todas las bajas argentinas de la guerra. El ARA General Belgrano se hundió definitivamente a las 17.00 horas. El rescate comenzó al día siguiente con unidades navales y aéreas argentinas que peinaron la zona en una operación contrarreloj

¿Acto de guerra o crimen de guerra?

De inmediato, en la Argentina se habló de crimen de guerra. El ataque ocurrió fuera de la zona de exclusión marítima de 200 millas, establecida por el Reino Unido alrededor de las Islas Malvinas en abril de 1982. En una entrevista que concedió en 1985 al periodista David Frost, la primera ministra británica, Margaret Thatcher justificó la acción alegando que "ese barco era un peligro para nosotos, por eso fue hundido". Ante la repregunta, subió la apuesta: "sé que hundirlo fue lo correcto y lo haría de nuevo".  Más de cuatro décadas después, la discusión doctrinaria continúa.

Lo indiscutible es el costo humano que sufrió la Argentina. A la pérdida de vidas, se sumó el baño de realidad que terminó con el clima de triunfo que habían impuesto la prensa adicta a la dictadura a partir del 2 de abril. En poco tiempo, el gobierno militar pasó de ser beneficiario de la euforia popular, a ser único responsable del dolor y blanco de la dura crítica de un país desilusionado.

Fénix, 17 de octubre y General Belgrano

El ARA General Belgrano fue uno de los buques más emblemáticos de la historia naval argentina, pero no vio la luz en nuestros astilleros. Fue botado en 1938 en los astilleros de New York Shipbuilding Corporation y entró en servicio en 1939 con la Marina de los Estados Unidos bajo el nombre de USS Phoenix.

Durante la Segunda Guerra Mundial tuvo activa participación en el teatro del Pacífico. Su episodio más recordado ocurrió el 7 de diciembre de 1941, cuando se encontraba en Pearl Harbor durante el ataque japonés. El USS Phoenix logró salir ileso del bombardeo y luego combatió en numerosas campañas navales contra Japón, participando en operaciones en Nueva Guinea, Filipinas y otras zonas estratégicas. Tras la guerra continuó algunos años en servicio hasta quedar disponible para su venta.

7 de diciembre de 1941: el USS Phoenix tuvo su bautismo de fuego en Pearl Harbor

En 1951, la Armada Argentina adquirió el buque junto a su gemelo, el USS Boise. El Phoenix llegó al país y fue incorporado como ARA 17 de Octubre. Tras la caída de Juan Domingo Perón en 1955, la nave fue rebautizada definitivamente como ARA General Belgrano.Un dato de color: En septiembre de 1955 el 17 de Octubre quedó en poder de los rebeldes, que lo usaron como base de reuniones y contactos entre jefes navales, mandos militares sublevados y emisarios políticos para coordinar la caída de Juan Domingo Perón.

Su buque gemelo tuvo una historia paralela. El ex USS Boise fue incorporado por la Argentina como ARA 9 de Julio. Ambos prestaron servicios durante más de tres décadas, pero el más famoso participó en ejercicios combinados, maniobras de adiestramiento y despliegues en el Atlántico Sur. A fines de los años 70 recibió modernizaciones parciales, aunque mantenía buena parte de su estructura clásica de la era de la Segunda Guerra Mundial: blindaje robusto, artillería principal de 152 mm y gran capacidad de navegación.

En 1982 el ARA General Belgrano fue asignado a la Fuerza de Tareas 79.3, acompañado por los destructores ARA Piedrabuena y ARA Bouchard como escolta. Su misión era operar al sur de las Islas Malvinas y eventualmente presionar a la flota británica en maniobras coordinadas con otras unidades argentinas. El grupo era abastecido por el petrolero YPF Puerto Rosales. El ARA 9 de Julio no participó del conflicto. Había sido retirado en 1977 por problemas técnicos y desgaste material.

La historia del Belgrano resume varias épocas: nació en la industria militar estadounidense, combatió en la Segunda Guerra Mundial, fue protagonista de la fuerza naval argentina y terminó convertido en símbolo de memoria nacional. Pocos barcos tuvieron una vida tan extensa, intensa y cargada de significado histórico.

 

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