Javier Milei atraviesa su piso de aprobación más bajo desde que llegó a la Casa Rosada. La encuestadora AtlasIntel, en su estudio para Bloomberg, midió en marzo una aprobación de 36,4% y una desaprobación cercana al 62%. Zuban Córdoba registró en abril 33,9% de aprobación y 65% de rechazo. Jorge Giacobbe, entre el 26 y el 31 de marzo, ubicó a Milei en 36,1% de imagen positiva y 55,6% de negativa. Tres consultoras distintas, con metodologías diferentes, llegaron a un punto parecido: el Presidente se desgasta.
El problema para el sistema político argentino no termina en la caída del oficialismo. La oposición todavía no consigue transformar ese desgaste en una referencia clara. En la medición de Giacobbe, Patricia Bullrich aparece con 37,2% de imagen positiva y 51,9% de negativa; Axel Kicillof, con 34,8% y 50,8%; Cristina Kirchner, con 26,8% y 55,2%. El malhumor con Milei existe, circula y se expande. La dificultad aparece después: todavía no hay un dirigente que lo absorba con nitidez.
En ese vacío empezó a colarse un nombre lateral: Dante Gebel. La Sastrería armó un informe específico sobre su irrupción como outsider posible para 2027 y ahí aparecieron varios datos llamativos. CB Consultores le daba 1,8% en diciembre de 2025 y 3,2% en marzo de 2026. DC Consultores le asignó 8,5% dentro de un lote de outsiders. Trespuntozero registró 9,9% de imagen positiva, 21,3% de negativa y 57,7% de desconocimiento; en otra pregunta, 10,9% dijo que lo votaría en una presidencial. Gebel todavía no compite de verdad. Su nombre funciona como señal del momento: cuando la oposición partidaria no ordena expectativas, cualquier figura por fuera del sistema empieza a ganar aire.
El otro dato importante es el retiro. El estudio de Rubikon-Intel, acompañado por análisis cualitativo de Pablo Semán, mostró que el ausentismo no responde solamente a apatía. El 75% de los consultados sostiene que votar es un deber ciudadano y el 80,5% cree que votar sigue siendo importante. Aun así, entre quienes no fueron a las urnas, el 41,3% dijo que buscaba “no legitimar a nadie”; el 65,1% cree que los candidatos se olvidan de la gente después de ganar y el 50% piensa que sólo buscan cargos. Semán resumió ese clima con una frase simple: hay argentinos exhaustos.
Hasta 50% siempre suele manifestarse algo llamado cambio teórico. Cero amenaza real. Pasado el 50% es alerta naranja y si pasa el 60%, alerta roja. Miren además en las mujeres, casi el 77% lo expresa. Impactante. Gracias @Zuban_Cordoba https://t.co/ukvBoSZGEN pic.twitter.com/jKwmaua8yC
— maRIO rioRDA (@maRIOrioRDA) April 30, 2026
Ahí se cruzan las tres líneas de esta historia. Milei cae. La oposición no logra capitalizar. Una parte del electorado empieza a mirar para otro lado, a retirarse o a probar con nombres periféricos. La erosión del Presidente no organiza, por sí sola, un recambio. El oficialismo pierde apoyo, pero conserva una ventaja relativa: enfrente todavía hay fragmentación, rechazos cruzados y una dificultad persistente para construir una oferta que resulte al mismo tiempo potente y pertinente.
La política argentina entró en una zona más incómoda que la simple caída de un gobierno. El Presidente muestra desgaste. La oposición no encuentra forma. Dante Gebel aparece como un nombre posible menos por fortaleza propia que por la debilidad del resto. Y una parte de la sociedad empieza a intervenir de otra manera: quedándose en su casa, descreyendo de todos o mirando desde afuera. Ese cuadro deja una conclusión bastante concreta. Milei toca piso, pero el vacío sigue intacto.