El gobierno de Javier Milei decidió sostener a Manuel Adorni como principal vocero de la gestión y apuesta a dejar atrás la polémica que lo tuvo en el centro de la escena en las últimas semanas. En la Casa Rosada creen que el paso por el Congreso marcó un punto de inflexión y buscan relanzar su perfil público.

Tras dos meses de bajo perfil, el jefe de Gabinete retomará las conferencias de prensa en los próximos días. La decisión fue impulsada por Karina Milei, que busca normalizar la comunicación oficial y devolverle centralidad a un rol que había quedado desdibujado en medio de la crisis.
En el oficialismo aseguran que la exposición en Diputados, donde respondió miles de preguntas de la oposición, dejó conformes a los principales referentes del Gobierno. Puertas adentro, incluso, consideran que el episodio debería darse por cerrado.
La vuelta a las conferencias también implica un cambio en la estrategia comunicacional. El Gobierno habilitará nuevamente el ingreso de periodistas a la Casa Rosada y busca retomar una dinámica más abierta, luego de semanas de restricciones y tensiones con la prensa.

Aun así, no todos están convencidos. En el entorno libertario admiten que la falta de alternativas también influyó en la decisión de sostener a Adorni. “El Gobierno necesita un vocero y nadie habla públicamente”, reconocen, en una señal de las limitaciones internas.
El propio funcionario se mostró firme en su postura. En sus primeras declaraciones tras el episodio, descartó renunciar y aseguró que la causa judicial en su contra “no tiene sustento”. En el oficialismo confían en que, si la situación se esclarece, podría incluso salir fortalecido.
Mientras tanto, el Gobierno intenta retomar la iniciativa política con una agenda legislativa cargada y nuevas reuniones de Gabinete. En ese esquema, la figura de Adorni vuelve a ser clave: no solo como vocero, sino como pieza central en la construcción del relato de gestión que Milei busca reinstalar.