En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) difundió un contundente pronunciamiento en defensa del periodismo independiente y encendió una señal de alarma frente al creciente clima de agresión verbal contra trabajadores de prensa, en un contexto marcado por los permanentes ataques del presidente Javier Milei hacia medios y periodistas críticos.
La organización llamó a los poderes del Estado y a toda la sociedad “a reflexionar sobre la importancia de garantizar una atmósfera de reconocimiento y aceptación hacia la labor periodística, como condición indispensable para el funcionamiento pleno de la vida democrática”.
DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA: ADEPA LLAMÓ A REAFIRMAR EL RESPETO AL PERIODISMO
— Clarín (@clarincom) May 3, 2026
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas pidió “a los poderes del Estado y a la sociedad” garantizar el reconocimiento y la aceptación del trabajo periodístico. El pronunciamiento… pic.twitter.com/3eor7JpD3S
Sin mencionar de forma directa al mandatario, el mensaje fue leído en clave política por el escenario actual, atravesado por insultos presidenciales, estigmatización desde redes sociales oficiales y un discurso que ubica al periodismo como enemigo. Frente a ello, ADEPA recordó que “el ejercicio del periodismo libre, sin trabas ni presiones, constituye uno de los pilares del sistema republicano de gobierno”.
En esa línea, sostuvo que en las democracias sólidas deben garantizarse el acceso a la información pública, la posibilidad de investigar, preguntar y difundir hechos de interés general, además del respeto a quienes ejercen la profesión. Para la entidad, esos estándares son esenciales para asegurar transparencia institucional y rendición de cuentas.

El documento remarcó además que la defensa de la libertad de prensa no puede agotarse en gestos protocolares ni frases vacías. “El reconocimiento del papel de la prensa no debe limitarse a declaraciones formales, sino expresarse en conductas concretas por parte de los distintos actores de la sociedad”, señaló.
Y allí apuntó especialmente hacia la dirigencia política y las máximas autoridades del país: “Una especial responsabilidad tienen los representantes de los poderes públicos, y dentro de ellos, las más altas autoridades de la Nación”.
En otro tramo especialmente sensible, ADEPA advirtió que “la descalificación, la agresión verbal o cualquier forma de hostigamiento hacia periodistas y medios no solo afectan a quienes ejercen la profesión, sino que empobrecen el debate público y debilitan la calidad democrática”.

La entidad también defendió el valor del disenso y cuestionó toda pretensión de pensamiento único impulsada desde el poder. “El respeto por la diversidad de opiniones, la convivencia en el disenso y la aceptación del escrutinio periodístico son valores que deben ser promovidos activamente, especialmente por quienes tienen responsabilidades institucionales”, afirmó.
Finalmente, el documento cierra con una promesa: “ADEPA reafirma su compromiso con la defensa de estos principios y convoca a todos los sectores a fortalecer una cultura democrática basada en el respeto, la pluralidad y la libertad”.
Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, no existe un registro oficial unificado sobre ataques del Gobierno al periodismo, aunque distintos relevamientos privados y denuncias de entidades especializadas trazan un panorama preocupante.
El dato más contundente fue difundido por FOPEA, que al analizar 113.000 publicaciones en redes sociales del mandatario concluyó que el 15,2 por ciento contenían agravios, insultos o descalificaciones, lo que equivale a unas 16.806 expresiones hostiles dirigidas a periodistas, medios, dirigentes y figuras públicas.
El caso extremo lo marcó la tentativa de homicidio que tuvo por víctima al fotógrafo Pablo Grillo, en marzo de 2025. La entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, intentó justificar el hecho con un argumento insólito, diciendo que Grillo era "kirchnerista y está preso" y que "el gendarme tiró como tenía que tirar".
A ello se suman denuncias por campañas de hostigamiento digital, restricciones al acceso a la información pública, conflictos con acreditaciones en Casa Rosada y ataques verbales reiterados contra comunicadores críticos. En ese contexto, organizaciones como ADEPA y FOPEA encendieron alarmas por el deterioro del vínculo entre el poder político y la prensa independiente.