De armador libertario a promotor de un "nuevo outsider". El diputado puntano Carlos D’Alessandro confirmó su salida de La Libertad Avanza y anunció su incorporación a Consolidación Argentina, un espacio en construcción que busca posicionar al predicador Dante Gebel en el escenario político nacional.
El alejamiento no fue en silencio. D’Alessandro marcó diferencias de fondo con el rumbo del Gobierno y habló de promesas incumplidas. “Nos pedían votar cosas que iban en contra de lo que habíamos dicho. Yo no tenía nada que hacer en un lugar que no respetaba esos principios”, lanzó.
También dejó entrever cuestionamientos internos sobre cómo se manejaron situaciones sensibles dentro del oficialismo, aunque evitó apuntar con nombres propios. La ruptura, dijo, fue “inevitable”.
El nuevo destino político del diputado tiene un eje claro: la construcción de un espacio que podría llevar a Dante Gebel a la pelea presidencial en 2027. Aunque el propio predicador aún no confirmó una candidatura, el armado ya está en marcha.
“Estamos armando un gran movimiento nacional integrado por distintos espacios políticos”, explicó D’Alessandro, que apuesta a una “avenida ancha del medio” con dirigentes de distintos orígenes.
Sobre Gebel, fue enfático: “Es una persona con una enorme llegada, con millones de seguidores, que hace décadas predica mensajes positivos”.

Más allá del impacto del nombre, el espacio todavía carece de definiciones concretas. El propio D’Alessandro evitó fijar posturas claras sobre temas centrales y habló de la complejidad del escenario político.
Incluso frente a las críticas por la falta de precisiones de Gebel -reflejadas en sus reiterados “no sé” en entrevistas-, el diputado buscó resignificar esa postura: “No es falta de ideas, es no caer en respuestas fáciles”.
Por ahora, Consolidación Argentina se mueve más en el terreno de las expectativas que de las definiciones. D’Alessandro insiste en que no se trata de un liderazgo individual, aunque reconoce que la figura de Gebel podría ordenar el espacio si decide dar el salto.
La incógnita sigue abierta: si el fenómeno logra traducir volumen social en estructura política, podría convertirse en una rareza más dentro del mapa argentino… o en una sorpresa de cara a 2027.