06/05/2026 - Edición Nº1184

Internacionales

Tensión política

El avance de los Verdes en Londres complica a Starmer y sacude al laborismo

05/05/2026 | Votantes urbanos migran hacia otra fuerza progresista y desafían el dominio histórico del oficialismo.



En distintos barrios de Londres se percibe un cambio que ya no pasa desapercibido. Zonas históricamente alineadas con el Partido Laborista comienzan a mostrar fisuras, mientras crece el apoyo a una fuerza que durante años fue considerada marginal: el Partido Verde de Inglaterra y Gales.

Lo que está en juego no es solo el resultado de unas elecciones municipales. Se trata de una disputa más profunda por el liderazgo del espacio progresista británico, en un contexto de descontento económico, tensiones políticas y cambios en el electorado urbano.

El giro del gobierno y sus consecuencias

Desde su llegada al poder en 2024, el primer ministro Keir Starmer impulsó una estrategia clara: mover al laborismo hacia el centro político. El objetivo fue consolidar gobernabilidad, mostrar responsabilidad fiscal y disputar terreno frente al avance de la derecha. Ese reposicionamiento incluyó un endurecimiento del discurso en inmigración, un enfoque más prudente en el gasto público y una postura moderada en temas internacionales. Sin embargo, parte de su base histórica comenzó a sentirse desplazada.


El primer ministro británico durante un discurso ante seguidores, en un contexto donde su liderazgo enfrenta cuestionamientos dentro de su propio electorado.

Muchos votantes, especialmente jóvenes y sectores urbanos, interpretan que el partido dejó de representar con claridad una agenda progresista. Esa percepción abrió un espacio que los Verdes supieron aprovechar.

De fuerza secundaria a opción competitiva

El crecimiento del Partido Verde no es casual. Durante años estuvo vinculado casi exclusivamente a la agenda ambiental, pero en los últimos tiempos amplió su plataforma hacia temas económicos y sociales.

Bajo el impulso de Zack Polanski, el partido adoptó propuestas como mayores impuestos a las grandes fortunas, control de alquileres y reformas estructurales en políticas sociales.


El dirigente del Partido Verde que impulsó el giro del espacio hacia una agenda más amplia y consolidó su crecimiento entre votantes progresistas urbanos.

Ese cambio le permitió conectar con un electorado que busca respuestas más contundentes frente a problemas como el costo de vida, la vivienda y la desigualdad. Las encuestas reflejan ese crecimiento: en algunos escenarios, los Verdes alcanzan niveles de apoyo inéditos y compiten directamente con el laborismo.

Señales que encendieron las alarmas

Uno de los puntos de inflexión fue una elección parcial en Manchester, donde los Verdes lograron imponerse en un distrito considerado seguro para el laborismo. El resultado fue interpretado como una advertencia clara de que el cambio ya está en marcha.

En paralelo, en zonas como Hackney, bastión laborista desde la década de 1970, crece el malestar por temas locales como el acceso a la vivienda, los servicios públicos y la gestión municipal. A eso se suma el impacto de la política exterior. La postura del gobierno frente a conflictos internacionales, en particular en Medio Oriente, generó críticas en sectores progresistas que reclaman posiciones más firmes.

El desafío para Starmer no se limita a la izquierda. Mientras pierde apoyo en ciudades, también enfrenta el crecimiento de Reform UK, una fuerza de derecha impulsada por Nigel Farage.

Este escenario obliga al gobierno a moverse en un terreno cada vez más complejo: intentar contener a votantes moderados sin seguir perdiendo a su base progresista. El equilibrio es frágil y cualquier movimiento puede profundizar la fuga en uno u otro sentido.


Seguidores del espacio liderado por Nigel Farage, cuyo crecimiento presiona al gobierno desde la derecha y condiciona su estrategia.

Más que una elección local

Aunque se trate de comicios municipales, su impacto puede ser decisivo. En el sistema británico, donde cada distrito define a su ganador, la fragmentación del voto puede traducirse en pérdidas concretas de poder, incluso sin un cambio drástico en el porcentaje total de votos.

Además, estas elecciones funcionan como un termómetro político. Un retroceso del laborismo en Londres no solo afectaría su control territorial, sino que pondría en duda la estrategia que lo llevó al gobierno.

El avance de los Verdes refleja una transformación más amplia. El electorado progresista ya no es homogéneo y comienza a buscar nuevas representaciones. En ese contexto, el Reino Unido enfrenta un reordenamiento político que podría redefinir su escenario en los próximos años.