El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convocó a todos los ministros a una reunión este viernes en la Casa Rosada, en un intento del Gobierno de Javier Milei por reordenar la agenda y recuperar iniciativa política tras semanas marcadas por tensiones internas y frentes abiertos.
El encuentro será en el Salón Eva Perón y marcará el primer cónclave con la totalidad del Gabinete desde que tomó impulso la causa judicial que investiga al propio Adorni por presunto enriquecimiento ilícito. La convocatoria, en ese contexto, tiene una carga política evidente: mostrar cohesión en medio de cuestionamientos.

Aún no está confirmada la presencia de Milei, quien viajará a Estados Unidos para participar del Instituto Milken. Su ausencia o participación podría definir el tono del encuentro, que llega precedido por una reunión en abril en la que el Presidente ratificó públicamente su respaldo al jefe de Gabinete.
La causa judicial funciona como telón de fondo. En los últimos días, el expediente sumó la declaración del contratista Matías Tabar, quien afirmó haber cobrado 245.000 dólares en efectivo por refacciones en una propiedad de Adorni en Exaltación de la Cruz. El dato elevó la presión sobre el funcionario y obligó al Gobierno a recalibrar su estrategia comunicacional.
Pero el frente judicial no es el único problema. El oficialismo también enfrenta dificultades para avanzar con su agenda legislativa. De los nueve proyectos enviados al Congreso tras la apertura de sesiones, varios siguen frenados, incluida la reforma electoral, que no logra reunir los consensos necesarios.
En este escenario, la reunión de Gabinete busca ordenar prioridades y coordinar una hoja de ruta política que permita destrabar iniciativas y recuperar centralidad en la discusión pública.
En la Cámara de Diputados, el Gobierno apunta a impulsar la llamada Ley Hojarasca, orientada a eliminar normativas consideradas obsoletas. En el Senado, la estrategia se divide entre avanzar con el proyecto de propiedad privada y destrabar decenas de pliegos judiciales pendientes.
Sin embargo, otras iniciativas clave —como los proyectos sobre discapacidad y la reforma electoral— continúan sin tratamiento, reflejando los límites del oficialismo para construir mayorías. En ese contexto, el desafío no es solo legislativo: también es político.