06/05/2026 - Edición Nº1184

Sociedad


Del mar a la Antártida

Fernando Tarapow: la vida de un guía que convirtió a los pingüinos en una lección de vida

05/05/2026 | Ex marino, abogado y guía antártico, Tarapow pasó por El Living de News Digitales y dejó una historia atravesada por la vocación de servicio, la pasión por la Antártida y una mirada profunda sobre Malvinas.



La historia de Fernando Tarapow no es lineal ni previsible. Es el recorrido de un marino que encontró en la Antártida algo más que un destino profesional: un propósito. “Yo siempre digo que la Antártida es mi lugar en el mundo, pero Huracán es mi identidad” (ver recuadro más abajo), sintetizó, marcando desde el inicio la dualidad entre vocación y pertenencia.

Durante su visita a El Living de NewsDigitales, Fernando contó cómo su rol de guía antártico lo ubica en un tipo de turismo muy particular. “Es un turismo de expedición”, explicó, donde no hay itinerarios fijos y todo depende del clima y el hielo. En ese contexto, cada viaje es único y la incertidumbre es parte de la experiencia, tanto para los pasajeros como para quienes conducen la travesía.

El cruce del Pasaje Drake es uno de los momentos más intensos. “Hay tres modalidades: el Drake lago, el Drake batido y el Drake que es mejor olvidarlo”, bromeó. Tras ese tramo, se abre un escenario natural donde la fauna se vuelve protagonista absoluta.

Pingüinos, focas y ballenas aparecen como el gran atractivo. “El animal interactúa con el bote. Es como que quiere acercarse”, relató sobre los encuentros con ballenas. Y agregó una imagen potente: “Se pone debajo del bote, muestra la panza, la aleta. Es una sensación increíble”.

Sin embargo, detrás de esa belleza hay una preocupación. Tarapow advirtió que la Antártida es uno de los territorios más afectados por el cambio climático. “El calentamiento global no es lo que uno ve, es lo que no ve”, explicó, al referirse al aumento de la temperatura del agua y su impacto en todo el ecosistema.  Esa inquietud lo llevó a escribir El protector de los pingüinos, donde transforma a estos animales en una metáfora de la vida humana. “Para el pingüino cada día es como si fuera el último”, señaló. Y dejó una de sus definiciones más claras: “No existe el mañana, existe el hoy”.

Su vínculo con la Antártida también está atravesado por una experiencia personal profunda. “Prometí volver y tardé 15 años”, recordó sobre su primer viaje como capitán en 2007. Cuando regresó como guía, sintió que cumplía un sueño, pero también que el continente blanco le exigía algo más: compromiso ambiental.

La vida de Tarapow también está marcada por la historia argentina. Hijo de marino, vivió de cerca el impacto de la guerra de Malvinas. “El peor invento humano es la guerra”, afirmó, con la perspectiva que le dio el tiempo y su formación como abogado en derecho internacional. Desde ese lugar, sostuvo una postura firme: “No tengo duda de que los argumentos de Argentina dirían que las islas son argentinas”. Y remarcó el camino que considera válido: “Es a través del derecho, no de la fuerza”.

Su experiencia como guía en las islas también le dejó momentos reveladores. “Ellos cuentan la historia a partir de 1833”, cuestionó sobre el relato británico, destacando los vacíos históricos que suelen omitirse.

Además de su rol en el turismo, Tarapow es docente en la Universidad de Buenos Aires, donde entiende la educación como una herramienta central. “La educación no es un gasto, es una inversión”, afirmó. Y reforzó su compromiso: “El día que no doy clase siento que me estoy traicionando”.

Su mensaje a los estudiantes es directo: la pasión es indispensable. “Si uno hace sin pasión lo que hace, es una pérdida de tiempo”, sostuvo. Una idea que atraviesa toda su vida, desde el aula hasta los hielos antárticos.

Esa misma lógica aplica a su mirada sobre la vida. “Hay un punto donde no hay segundas oportunidades”, reflexionó. Y desde ahí construye una filosofía basada en salir de la zona de confort y vivir con intensidad cada experiencia.

En definitiva, Tarapow no habla solo de viajes. Habla de sentido, de compromiso y de aprendizaje. Y deja una síntesis que resume su recorrido: “Voy a hacer lo que me queda de mi vida para luchar por la Antártida”

Pasión quemera en el fin del mundo

El fanatismo del Club Atlético Huracán atraviesa toda la vida de Fernando Tarapow, incluso en los paisajes más remotos del planeta. “La Antártida es mi lugar en el mundo, pero Huracán es mi identidad”, definió, dejando en claro que el club de Parque Patricios es parte esencial de quién es.

Esa pasión no queda en palabras. Tarapow llevó la bandera del Globo a cada destino en sus expediciones y la hizo flamear en suelo antártico. “En el mundo hay alrededor de 4.000 clubes profesionales, pero la bandera de Huracán flameó como ninguna en la Antártida”, afirmó con orgullo.

El gesto va más allá del folclore futbolero. Para él, el fútbol es una expresión cultural profunda. “El fútbol es la pasión argentina”, sostuvo, al tiempo que explicó que esa identidad trasciende camisetas: representa pertenencia, historia y emoción.

Su vínculo con Huracán también está asociado a valores. “Lo importante no es ganar, es lucharla todos los días como hace Huracán”, reflexionó.

Una frase que conecta directamente con su filosofía de vida, basada en la constancia y el compromiso.

Desde Ushuaia, donde se hizo hincha en su juventud, hasta la Antártida, Tarapow convirtió su amor por Huracán en un símbolo global. Y lo resume en una idea simple pero contundente: “La pasión que no se demuestra, no es pasión”.