En un clima atravesado por reproches, acusaciones cruzadas y definiciones de alto voltaje político, la reunión conjunta de las comisiones de Comercio y de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados expuso con crudeza el conflicto en torno a la crisis del sector textil.
Empresarios reclamaron medidas urgentes y cuestionaron las condiciones actuales de la economía, mientras que legisladores del PRO y La Libertad Avanza (LLA) respondieron con duras críticas sobre los años de protección estatal y el impacto en los consumidores.
El encuentro dejó en evidencia la profundidad del debate: apertura comercial, competitividad, presión impositiva, empleo e incluso el rol histórico del Estado en la industria fueron ejes de una discusión que por momentos escaló en tensión.
Al abrir la reunión, el presidente de la Comisión de Comercio, Juan Brügge, explicó que el objetivo era “ilustrarnos con diferentes referentes del sector, para que nos cuenten de primera mano cómo están frente a la situación actual, cuáles son las problemáticas que están visualizando y de qué manera entienden ellos que se puede recomponer esto en función a las actuales reglas de juego de la economía argentina”.
El primero en exponer fue Guillermo Miguel Fasano, presidente de la Federación Textil de Mar del Plata, quien buscó diferenciar su intervención de reclamos tradicionales: “No vengo acá como un dirigente empresario tradicional a ejercer la victimización estratégica para obtener ventajas sectoriales, sino a presentar una propuesta de valor”.
Sin embargo, su diagnóstico fue contundente: “No hay posibilidad de generar nuevos empleos y capacidad adquisitiva de los salarios con esta estructura de costos”. También cuestionó el sistema financiero: “El sistema financiero argentino nunca fue eficiente”.
Fasano denunció además un trato desigual hacia la industria: “A veces pienso que a los textiles nos hacen bullying, tienen cupos y reglamentaciones para todos, pero para nosotros no”. En ese marco, propuso “administrar el comercio exterior” pero sin repetir prácticas del pasado: “Desvirtuamos herramientas de política económica. Bastardearon esa herramienta. Hay que administrar el comercio exterior pero sin vivillos”.
En la misma línea, Marco Meloni, vicepresidente de la Fundación Pro Tejer, apuntó contra el sistema financiero al afirmar que “acá somos víctimas de la usura de lo que es la patria financiera”. Además, defendió la intervención estatal: “El Estado tiene que estar”, y cuestionó el impacto social del modelo económico al señalar que “este capitalismo voraz hace que las personas se sientan culpables de los fracasos del sistema político”.

Desde el sector empresario también se advirtió sobre los efectos de una apertura económica sin políticas de acompañamiento. De manera virtual, Carlos Volpe sostuvo que “la apertura comercial sin política industrial de acompañamiento no produce reconversión productiva, sino destrucción de capacidades”.
En ese sentido, remarcó que “el debate no es apertura versus proteccionismo, es una falsa dicotomía que empobrece la discusión pública”. Y agregó: “El debate real es si se puede permitir destruir la capacidad productiva y empleo sin tener un plan para lo que viene después. La experiencia internacional, sin excepción, responde que no”.
Por su parte, Daniela Rabinovich, titular de la Federación de Indumentaria y Afines, subrayó el carácter estratégico del sector: “La industria de la confección argentina no pide privilegios, lo que necesitamos son condiciones razonables para poder competir, producir y seguir generando empleo”.
También apeló a ejemplos internacionales: “Si Estados Unidos, el país más liberal, puso trabas, entonces por qué no nos ayudan a nosotros”. Y enfatizó: “Los industriales no somos malas personas”.
Las exposiciones empresarias generaron respuestas inmediatas desde el oficialismo dialoguista. La diputada del PRO Daiana Fernández Molero cuestionó el rol del sector durante la gestión anterior: le reprochó “el lobby que hizo Ariel Schale dentro del gobierno de Alberto Fernández” y sostuvo que “cuando gente del sector textil estaba en el gobierno no fueron por ese camino” de reducir impuestos y mejorar la competitividad.
Además, citó indicadores de protección sectorial: “El sector textil encabeza la tasa de asistencia efectiva”, y añadió que “cuando ustedes dicen que no quieren privilegios, les tengo que decir que sí tienen privilegios”.
Fernández Molero también planteó el impacto sobre el resto de la economía: “Protección al sector textil genera menos empleo en otros sectores”, y remarcó que “esta Cámara no trabaja solamente para un sector, sino para todos los argentinos y para los consumidores que han sido eliminados de esta ecuación”.
Hoy en la Comisión de Comercio el sector textil habló de "industricidio" y "apertura indiscriminada". Dijeron que no piden privilegios, que solo quieren competir en las mismas condiciones.
— Daiana Fernandez Molero (@daianamol) May 5, 2026
Veamos qué hicieron cuando tuvieron al gobierno de su lado.
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Desde La Libertad Avanza, las críticas fueron aún más directas. El diputado Jairo Guzmán acusó al sector de haberse beneficiado de un mercado cerrado: “El sector se dedicó a cazar adentro del zoológico, con sobreprecios que castigaban al consumidor argentino”.
En esa línea, afirmó que “fueron beneficios para un grupo empresario que sacó un rédito por mucho tiempo, pero a la totalidad de los argentinos castigaba”. Y añadió: “Si bien hay un sector perjudicado, no se tuvo en cuenta que el costo lo pagaron con hambre la mayoría de los argentinos”.
Guzmán también señaló problemas estructurales: habló de “informalidad laboral” y “evasión impositiva” en la actividad, y concluyó: “El sector textil sacó provecho de un mercado cerrado y del verso de la industria nacional. Ahora no se pueden rasgar las vestiduras”.
En la misma línea, el diputado Gino Visconti pidió “honestidad intelectual” y sostuvo que “una política industrial basada en subsidios, proteccionismo y beneficios mal otorgados no generó competitividad, se administró la decadencia”.
Además, propuso un cambio de enfoque: “Por ahí la salida de esta industria no es competir en el segmento masivo de bajo costo de China, sino en ver la cantidad de valor agregado que tenemos los argentinos, enfocar en el diseño, en la calidad, en la segmentación”.
Desde Unión por la Patria, el jefe del bloque Germán Martínez defendió la necesidad de medidas urgentes para sostener al sector: “Hay que sacar la ley de emergencia pyme. Para reconvertir al sector, como quieren ustedes, hay que existir. Nadie reconvierte a un muerto”.
En un tono crítico hacia el rumbo económico, advirtió: “Están matando a la industria. No se van a poder reconvertir un carajo”. Y llamó a construir consensos legislativos: “Busquemos una síntesis que tenga alguna posibilidad de dar respuestas”.
Finalmente, comparó la velocidad de tratamiento de otras iniciativas: “Cuando quisieron implementar el RIGI, lo hicieron. Entonces para otros sectores sí tienen respuestas”.