Hay historias que no se planifican, sino que suceden. Caminos que parecen erráticos, pero que terminan encontrando un sentido en el momento justo. El de Brian Tolenti es uno de esos casos. Músico, intérprete y hoy una de las caras más visibles del homenaje a Gustavo Cerati, su recorrido está atravesado por decisiones intuitivas, momentos límite y una conexión artística que él mismo define como imposible de explicar.
En su paso por El Living de NewsDigitales, Tolenti no solo adelantó su próxima presentación con “Solo Cerati”, sino que abrió una puerta a su mundo interno: el de un artista que construyó su carrera desde abajo, con la guitarra como única certeza y el escenario como desafío constante.
Nacido en Posadas, Misiones, su vínculo con la música comenzó de forma casi casual, en una infancia sin pantallas, entre árboles, barrio y guitarras prestadas. “A los 11 años empecé a tocar de oído, sin entender mucho qué estaba pasando, pero algo me llamó la atención”, recordó.
El salto a Buenos Aires no fue sencillo. Trabajos esporádicos, frustraciones laborales y una sensación persistente de no encajar marcaron sus primeros años en la ciudad. Hasta que llegó el punto de quiebre: abandonar todo y apostar por la música en el subte.
“No me gustaba la lógica del trabajo tradicional. Llegaba a casa, agarraba la guitarra y decía: esto es lo que quiero hacer”, contó. Esa decisión -arriesgada, incierta- fue la que empezó a trazar el camino que hoy lo tiene en escenarios masivos.
La relación con Gustavo Cerati no fue inmediata ni premeditada. Durante años, Tolenti tocó de todo: rock nacional, clásicos internacionales, lo que el público pidiera en el subte o en eventos. Pero todo cambió tras la muerte del líder de Soda Stereo.
El punto de inflexión fue una escena que hoy recuerda como fundacional: su intervención espontánea frente a la Legislatura porteña, en medio del homenaje popular a Cerati.
“Ahí me pasó algo. No sé qué fue, pero me conecté con algo más profundo. Empecé a preguntarme quién era realmente Cerati”, relató.
Desde ese momento, su vida empezó a girar en torno a ese universo. No como estrategia, sino como consecuencia. “Nunca pensé en hacer un tributo. Siempre quise tocar la guitarra. Pero todo me fue llevando para ese lado”, explicó.

Otro episodio clave en su carrera fue su paso por Showmatch, cuando fue convocado para participar en el “Bailando por un sueño”.
Lejos de ser un impulso definitivo, la experiencia fue tan caótica como reveladora. “Fue un desastre. Me puse nervioso, no me escuchaba, todo salió mal. Pero después explotó en los medios”, recordó.
La exposición mediática lo empujó a un lugar que no sentía propio. Presencias en boliches, fotos, una fama desconectada de la música. Y otra decisión: bajarse.
“Eso no tenía nada que ver conmigo. Volví al subte”, contó, marcando una constante en su recorrido: la fidelidad a su identidad artística.
A pesar de los años y los escenarios recorridos -desde pubs hasta el Luna Park- Tolenti sostiene algo que sorprende: el miedo nunca desaparece.
“Sigo teniendo pánico escénico. Antes de salir estoy nervioso. Pero creo que si eso se va, perdés algo”, reflexionó.
Ese vínculo emocional con el escenario se mezcla con una dimensión más íntima y, según él, espiritual. Antes de cada show, habla con Cerati.
“Yo hablo con él en el espejo. Le digo que voy a hacer lo mejor que pueda. Para mí está presente de alguna forma”, confesó.
No se trata de una imitación, sino de una interpretación respetuosa. Un trabajo casi quirúrgico sobre el sonido, los arreglos y la esencia. “No compito con nadie. Mi referencia es Cerati. Yo solo intento hacerlo lo mejor posible”, sostuvo.

Hoy, ese recorrido desemboca en “Solo Cerati”, un espectáculo que propone un viaje por toda la obra solista del artista, con un enfoque purista y emocional.
La próxima cita será el 8 y 9 de mayo en el Teatro Premier (Music Mansion), sobre la avenida Corrientes, con un show de casi dos horas que recorre sus distintas etapas musicales.
La formación está compuesta por Tolenti en voz y guitarra, Gabriel Muscio en batería y percusión, Gonzalo Lorenzo en teclados y coros, Diego Sánchez en bajo y coros, y Sebastián Bonura en segunda guitarra.
“Es un espectáculo para escuchar, para viajar. La gente no siempre salta, a veces llora, se emociona. Cerati genera eso”, explicó.
Tolenti lo tiene claro: no se trata solo de música, sino de memoria, identidad y legado. Un puente entre generaciones que sigue creciendo.
“Hay chicos de 6 o 7 años cantando sus canciones. Eso es increíble. Cerati va a seguir siendo eterno”, aseguró.
Lejos de definirse como un “tributo”, Tolenti entiende esta etapa como una parte de su vida. Un capítulo intenso, pero no definitivo.
“No me veo haciendo esto para siempre. Pero mientras lo sienta, lo voy a hacer. El día que no lo sienta más, lo dejo”, afirmó.
Quizás ahí esté la clave para entender su historia: en no forzar los procesos, en dejar que el camino aparezca.
Como aquel chico que un día, en Posadas, agarró una guitarra sin saber muy bien por qué… y terminó encontrando, años después, una conexión que lo llevó de las profundidades del subte a los grandes escenarios del país.
