El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, lanzó una de las definiciones más fuertes sobre la situación económica y laboral que atraviesa la provincia de Buenos Aires: “El colchón hoy es Rappi”.
La frase sintetiza, según explicó el funcionario, el fenómeno que crece en medio de los despidos y cierres de empresas: miles de trabajadores formales que pierden su empleo migran hacia la economía de plataformas como última alternativa para sobrevivir.

Durante una entrevista televisiva, Correa sostuvo que la provincia enfrenta “una situación sumamente difícil” y advirtió que el impacto más fuerte de la crisis se concentra en el Gran Buenos Aires.
El ministro remarcó que el desempleo en el Gran Buenos Aires alcanzó el 8,6%, mientras que la ocupación demandante y la subocupación empujan a casi el 35% de la población económicamente activa a buscar trabajo o ingresos adicionales.
Según explicó, el escenario actual recuerda a las crisis de los años noventa, cuando muchos argentinos encontraron refugio laboral en remises, videoclubes o canchas de pádel. Ahora, ese rol lo ocupan aplicaciones como Rappi. “Muchos van a trabajar al Rappi, están tratando de sobrevivir de esa manera. Es la última frontera”, aseguró Correa.

El funcionario bonaerense sostuvo que la crisis ya golpea a casi todos los sectores productivos. “Casi seis mil empresas cerraron sus puertas en la provincia de Buenos Aires”, afirmó.
Entre las actividades más afectadas mencionó a la industria metalúrgica, la línea blanca, el sector lácteo y las economías regionales. También advirtió sobre problemas en puertos y empresas vinculadas a la producción agrícola.
Correa señaló que muchas compañías dejaron de aplicar medidas temporales —como vacaciones anticipadas o reducción de jornadas— y pasaron directamente a despidos y cierres.
El ministro apuntó directamente contra el modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei y aseguró que la falta de políticas industriales afecta especialmente a Buenos Aires, principal motor productivo del país.
“No tener una política industrial afecta muchísimo al corazón productivo de la República Argentina”, sostuvo.
También criticó la apertura de importaciones y señaló que sectores fabriles del interior bonaerense no logran competir con productos extranjeros.
Correa también marcó un cambio cultural respecto de otras crisis económicas. Según explicó, hoy muchos trabajadores despedidos priorizan cobrar la indemnización y buscar una nueva salida laboral, antes que sostener largos conflictos gremiales.
El caso de Fate fue utilizado como ejemplo de esa transformación: gran parte de los empleados aceptó las indemnizaciones completas para intentar reubicarse rápidamente.

Para el ministro, esto refleja un cambio profundo en el mundo laboral y en las expectativas sociales frente a la inestabilidad económica.
En el tramo final de la entrevista, Correa respaldó públicamente a Axel Kicillof como posible candidato presidencial para 2027.
“Mi candidato es Axel”, afirmó, aunque relativizó las tensiones internas dentro del peronismo y sostuvo que “si impera la agenda del trabajador, lo demás es secundario”.
Mientras tanto, el Gobierno bonaerense busca contener el impacto de la crisis laboral en un contexto donde el empleo formal cae y las aplicaciones de reparto aparecen como el nuevo refugio económico de miles de argentinos.
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