En medio de las tensiones y especulaciones sobre el vínculo entre Javier Milei y Mauricio Macri, el Presidente buscó este miércoles bajar el tono de la interna con el PRO y evitó profundizar cualquier enfrentamiento político con el exmandatario.
Sus declaraciones se producen en un contexto en el que el partido amarillo intenta recuperar centralidad nacional, mientras en paralelo comienza a discutir una estrategia propia de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El escenario abre interrogantes dentro del oficialismo. Aunque hoy existe coincidencia entre La Libertad Avanza y el PRO en torno al rumbo económico y al rechazo a un regreso del kirchnerismo, podrían llegar a competir en el próximo test electoral.
Por eso, la posibilidad de que el macrismo impulse un candidato presidencial propio en 2027 podría convertirse en un desafío para el armado libertario.
Durante la entrevista con LN+, Milei fue consultado por la relación con Macri luego del encuentro de la Fundación Libertad, donde ambos coincidieron pero no se saludaron públicamente. El Presidente rechazó la idea de un desplante y aseguró que no saludó “a nadie”.
“Si yo hubiera tenido la posibilidad de verlo, lo hubiera saludado, todo el mundo sabe del cariño y el respeto que tengo por él”, sostuvo Milei. Además, destacó el rol político del expresidente al recordar que “fue el primero que le ganó al kirchnerismo” y valoró también el respaldo que le brindó a su gobierno.
Las declaraciones buscaron enfriar las versiones sobre una ruptura definitiva entre ambos dirigentes, en momentos donde el vínculo atraviesa una etapa de mayor frialdad política y diferencias tácticas.

Consultado sobre si consideraba más conveniente competir junto al PRO o separados, Milei evitó dar una definición tajante y delegó esa discusión en quienes manejan el armado político de La Libertad Avanza.
“Sería una irresponsabilidad de mi parte opinar sobre la gente que está trabajando en la cuestión política”, respondió.
Así, defendió el crecimiento del oficialismo y reivindicó el trabajo de Karina Milei en la construcción partidaria. “La Libertad Avanza logró algo que no logró nadie, que fue hacer partido nacional en los 24 distritos en seis meses”, afirmó.
Milei también destacó que su espacio ganó en “16 de los 24 distritos” en las últimas elecciones y planteó que existe una “división del trabajo” dentro del Gobierno, donde él se concentra en la gestión y en la “batalla cultural”, mientras otros dirigentes avanzan en la estrategia electoral. En la pata política, claramente, comanda su hermana. “Equipo que gana no se toca”, aseguró.
De todos modos, dejó abierta la puerta a acuerdos concretos al recordar que “en muchos lugares fuimos con el PRO”, y “en la Ciudad ganamos con el 50%”, en referencia al número obtenido por Patricia Bullrich el 26 de octubre, donde el PRO no presentó lista propia y quedó integrado en la nómina.

Mientras Milei evita confrontar directamente, Macri comenzó una nueva etapa de recorridas nacionales para revitalizar al PRO y posicionarlo como un actor central dentro del espacio antikirchnerista.
En una actividad realizada en Resistencia hace algunas semanas, el exmandatario planteó la necesidad de “blindar el cambio” para impedir un eventual retorno del kirchnerismo al poder.
“El PRO plantó la semilla de la libertad y el cambio en la Argentina”, aseguró Macri ante dirigentes y militantes. Y agregó: “La única manera de que esta idea no retroceda es que avance”.
El expresidente viene sosteniendo públicamente que el rumbo económico del Gobierno es correcto y que su espacio no hará nada que pueda favorecer un regreso del kirchnerismo. Sin embargo, también empezó a marcar diferencias y a sugerir que el PRO debe asumir un rol más activo en una etapa posterior a la estabilización económica.
Durante su discurso en Chaco, Macri dejó en claro que no pretende ubicarse como un adversario frontal del Gobierno nacional, aunque sí diferenciarse en algunos aspectos de gestión y construcción política.
“Jamás vamos a cuestionar el rumbo, porque es el nuestro. Además, nosotros venimos a completarlo. No vamos a ser oposición ni a dar excusas para que vuelva el populismo”, expresó.
Al mismo tiempo, remarcó que el PRO no debe permanecer en silencio frente a errores o falencias del oficialismo. “La lealtad es al cambio que se prometió. Eso nos obliga a reconocer lo que está bien y a señalar lo que está mal en este proyecto que compartimos”, afirmó.
Incluso fue más allá al advertir que “los que dicen que el silencio ayuda al cambio están equivocados” porque “si nadie señala lo que falta, ese espacio lo ocupa el populismo”.
Las definiciones reflejan la estrategia que empieza a delinear el macrismo: respaldar el programa económico libertario y evitar una fractura del voto antikirchnerista, pero al mismo tiempo reconstruir identidad propia y preparar una alternativa competitiva hacia 2027.