Una nueva batalla legal salió a la luz en Hollywood y puso en el centro el derecho de imagen y la ética tecnológica. La actriz Q'orianka Kilcher presentó una demanda contra el director James Cameron y The Walt Disney Company, alegando que su apariencia física fue utilizada sin permiso para crear a Neytiri, la protagonista de la franquicia Avatar. Según la denuncia presentada en un tribunal de California, Kilcher sostiene que Cameron extrajo sus rasgos faciales de una fotografía publicada cuando ella tenía solo 14 años, justo tras su papel como Pocahontas en El nuevo mundo, para convertirlos en la base visual de los habitantes de Pandora.
El proceso creativo descrito en la demanda detalla una "extracción" sistemática más que una simple referencia artística. Arnold P. Peter, abogado principal de Kilcher, fue tajante al respecto: “Lo que hizo Cameron no fue inspiración, fue extracción. Tomó los rasgos faciales biométricos únicos de una niña indígena de 14 años, los pasó por un proceso de producción industrial y generó miles de millones de dólares en ganancias sin pedirle permiso ni una sola vez. Eso no es hacer cine. Eso es un robo”.

Durante años, Kilcher creyó que su vínculo con la película era meramente anecdótico. La actriz recordó un encuentro con Cameron poco después del estreno de la primera cinta en 2009, donde él le obsequió un boceto con una nota manuscrita que decía: “Tu belleza fue mi inspiración temprana para Neytiri. Lástima que estuvieras rodando otra película. La próxima vez”. En aquel momento, ella interpretó el gesto como un cumplido personal o una referencia vaga a su activismo, sin sospechar que su rostro habría sido integrado formalmente en el engranaje técnico de la producción.
Sin embargo, la percepción de la actriz cambió radicalmente el año pasado al circular un video donde el propio Cameron admitía el origen del diseño frente a una cámara. En dicha grabación, el director señala el boceto de Neytiri y menciona directamente a la actriz: “La fuente real de esto fue una foto en el L.A. Times, una joven actriz llamada Q’orianka Kilcher. Esta es ella de hecho... su parte inferior de la cara. Tenía un rostro muy interesante”.

La demanda no solo busca una compensación económica y parte de las ganancias de una de las franquicias más taquilleras de la historia, sino que también invoca leyes recientes sobre pornografía deepfake en California, argumentando un uso digital no consentido de su fisionomía. Kilcher expresó su dolor ante el descubrimiento: “Es profundamente perturbador saber que mi rostro, cuando era una niña de 14 años, fue tomado y utilizado sin mi conocimiento o consentimiento para ayudar a crear un activo comercial que ha generado un valor enorme para Disney y Cameron”. Para ella, el mensaje de respeto a la naturaleza y a lo indígena que promueve Avatar choca directamente con la forma en que se trató su propia imagen.
Actualmente, el equipo legal de la actriz exige daños punitivos, la divulgación pública de los hechos y una orden judicial que corrija el uso de su identidad en productos relacionados y futuras secuelas. Según Kilcher, su decepción es profunda: “Nunca imaginé que alguien en quien confiaba usaría sistemáticamente mi rostro como parte de un elaborado proceso de diseño... Eso es profundamente incorrecto”.