10/05/2026 - Edición Nº1188

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Aladdin y un Picasso: la razón por la que Robin Williams se enojó con Disney

09/05/2026 | El actor de Papá por siempre le puso la voz al personaje en la versión original de la película animada de 1992.



La relación entre Robin Williams y Disney, que dio lugar a uno de los personajes más icónicos de la animación, estuvo marcada por una amarga disputa que casi aleja al actor del estudio para siempre. Aunque el comediante aceptó dar voz al Genio en Aladdin (1992) cobrando apenas el salario mínimo del sindicato (unos 75 mil dólares frente a sus honorarios habituales de 8 millones), lo hizo con condiciones estrictas. Su intención era dejar un legado para sus hijos, pero puso límites claros: no quería que su imagen o su voz se utilizaran para vender productos comerciales.

El conflicto estalló cuando Williams sintió que la compañía ignoró sus estipulaciones. El actor acusó a Disney de utilizar su voz y al personaje del Genio para promocionar mercancía, cruzando la línea que él había trazado. Claro, es que el actor había improvisado y les había dado cerca de 30 horas de material que no quisieron desaprovechar.

En una entrevista de 1993, Williams expresó su enojo comparando la situación con una traición personal. “Teníamos un trato. Lo único que dije fue que haría la voz... lo único es que simplemente no quiero vender nada, como en Burger King, juguetes o cosas”, contó. Según el actor, la empresa incluso dobló diálogos del personaje para campañas publicitarias, algo que él consideró inaceptable.

Disney, por su parte, intentó minimizar las quejas del actor calificándolas de "resentimiento" debido al éxito masivo de la película. Mientras Williams criticaba públicamente a la empresa, el estudio argumentaba que todo el material de marketing había sido aprobado por el actor y su esposa. La tensión escaló a tal punto que Williams aseguró que no volvería a trabajar con ellos.


Cerca de 30 horas fueron grabadas por el actor.

Para intentar calmar las aguas y como un gesto de agradecimiento, Disney envió a Williams un cuadro original de Pablo Picasso, valorado en aquel entonces en un millón de dólares. No está claro cuál fue el cuadro aunque hay versiones como las publicadas en New York Magazine que señalan que sería un autorretrato del artista.

Sin embargo, el regalo tuvo el efecto contrario. Williams encontró la obra extremadamente fea. El cuadro nunca llegó a colgarse en sus paredes e incluso el actor Eric Idle bromeó sugiriéndole que lo quemara en televisión, aunque Williams simplemente lo guardó, aumentando su resentimiento hacia la empresa.


Aladdin y los 40 ladrones, una película que fue directo a video y no pasó por los cines.

La autenticidad de dicho Picasso sigue siendo un misterio en el mundo del arte hasta el día de hoy. Lo cierto es que, tras el trágico fallecimiento del actor, la pieza no apareció en las subastas de su extensa colección de arte, alimentando la leyenda de este "regalo de la discordia" que no logró comprar su silencio.

Finalmente, el distanciamiento terminó gracias a un cambio de mando en Disney. Con la salida de Jeffrey Katzenberg y la llegada de nuevos ejecutivos que ofrecieron una disculpa formal, el actor aceptó retomar su papel. Así, en 1996, Williams volvió a prestar su carismática voz al Genio en la tercera entrega de la saga, Aladdin y el rey de los ladrones.