08/05/2026 - Edición Nº1186

Internacionales

Contienda

Cepeda suma a Murillo y Colombia sacude el tablero regional

08/05/2026 | El excanciller refuerza a la izquierda colombiana antes de la elección y abre una lectura clave para Milei.



Luis Gilberto Murillo decidió correrse de su propia carrera presidencial y sumarse a la campaña de Iván Cepeda en Colombia. El movimiento no es una adhesión más dentro de una interna amplia: incorpora a un excanciller, exembajador en Washington y dirigente con llegada al centro político. En una elección marcada por la continuidad o el cierre del ciclo de Gustavo PetroCepeda gana una credencial de moderación en el tramo final hacia la primera vuelta.

Para un lector argentino, el dato no está solo en Bogotá. Colombia puede definir si Sudamérica profundiza un bloque progresista o si se acomoda al giro de derechas que ya tuvo señales fuertes en la región. Mientras Javier Milei construye su política exterior alrededor de Donald Trump y de gobiernos ideológicamente afines, Cepeda intenta mostrar que una izquierda puede competir con una oferta de gobernabilidad, diplomacia y orden institucional. Ahí aparece Murillo como pieza útil, no decorativa.

Colombia 


Colombia es un país del extremo norte de Sudamérica. Su paisaje cuenta con bosques tropicales, las montañas de los Andes y varias plantaciones de café.

El factor Washington

Murillo fue canciller y embajador de Colombia en Estados Unidos, una combinación poco frecuente para un candidato que decide respaldar a una figura identificada con la izquierda dura. Su incorporación permite a Cepeda hablarle a sectores que miran con cautela la relación con Washington, el comercio exterior, la seguridad y la estabilidad macroeconómica. En una campaña presidencial, esa señal vale porque reduce el temor a un salto al vacío y ayuda a ordenar alianzas por fuera del núcleo petrista.

El antecedente regional más cercano es Chile. Allí, la izquierda llegó competitiva con Jeannette Jara, pero terminó perdiendo frente a José Antonio Kast en un clima donde pesaron la seguridad, el cansancio con el oficialismo y la demanda de orden. Colombia enfrenta una pregunta parecida, aunque con una diferencia: Cepeda intenta sumar antes de la definición a una figura que puede amortiguar el costo político del Gobierno saliente. La apuesta es evitar que la elección se convierta solo en plebiscito contra Petro.


Murillo se suma a Cepeda y reordena la disputa regional que Milei mira hoy con atención.

La lectura argentina

Para Milei, Colombia no es un asunto lejano. Si Cepeda logra sostener una coalición amplia, el mapa sudamericano quedaría menos alineado con el eje de derechas que la Casa Rosada busca consolidar junto a Trump. Si fracasa, el caso chileno quedará como advertencia para las izquierdas regionales: sin respuesta creíble sobre seguridad, inflación, gasto público y crecimiento, la identidad política no alcanza. La disputa, entonces, no es solo ideológica; también es fiscal, comercial y diplomática.


Colombia define si la izquierda resiste o si avanza el eje regional de derechas duras.

El cierre de campaña colombiano puede funcionar como termómetro regional. Murillo le ofrece a Cepeda una llave hacia votantes moderados y hacia actores externos que necesitan previsibilidad. Para Argentina, la elección importa porque mide hasta dónde puede avanzar el proyecto Milei-Trump en América del Sur y hasta dónde resiste una izquierda que busca presentarse como responsable ante Washington. Colombia decidirá presidente, pero también moverá el equilibrio político regional.