La Coalición Cívica decidió romper con el interbloque Unidos en la Cámara de Diputados y profundizó la fragmentación de los sectores dialoguistas en medio de la creciente tensión política que atraviesa al Gobierno de Javier Milei. La salida fue oficializada por Maximiliano Ferraro, quien planteó la necesidad de “poner el interés nacional por encima de cualquier otra consideración”.
Detrás de la ruptura venían acumulándose diferencias cada vez más visibles. Dentro del espacio convivían sectores con posiciones muy distintas frente al oficialismo: desde dirigentes que impulsaban investigaciones por las denuncias que rodean a Manuel Adorni hasta legisladores más cercanos a los gobernadores que priorizan acuerdos de gestión con Casa Rosada.

El quiebre terminó de acelerarse esta semana, cuando referentes de la Coalición Cívica se enteraron de que la presidenta del interbloque, Gisela Scaglia, participó de una reunión encabezada por el libertario Gabriel Bornoroni para coordinar la agenda legislativa con sectores aliados y dialoguistas. La presencia de la santafesina generó fuerte malestar entre los “lilitos”, que mantienen una postura cada vez más confrontativa con el Gobierno.
COMUNICADO DE PRENSA
— maxi ferraro (@maxiferraro) May 7, 2026
Los diputados nacionales de la Coalición Cívica ARI, Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, hemos decidido otorgarle mayor autonomía e independencia a nuestro bloque parlamentario, dejando de integrar el interbloque Unidos en la Honorable Cámara de Diputados de…
La crisis también dejó expuesta la incomodidad de la Coalición Cívica con varios gobernadores vinculados al espacio, especialmente tras el acercamiento político de dirigentes provinciales con Karina Milei.
Ferraro apuntó directamente contra mandatarios como Maximiliano Pullaro, Carlos Sadir y Martín Llaryora por mostrarse junto a la secretaria general de la Presidencia en San Juan. “Un momento más que oportuno para surfear sobre las olas de altísima legitimidad pública del Gobierno nacional”, lanzó el diputado en redes sociales.
En el Congreso reconocen que la convivencia dentro de Unidos se había vuelto cada vez más difícil por la mezcla de perfiles, intereses provinciales y estrategias parlamentarias contrapuestas. Mientras algunos sectores buscaban endurecer la oposición contra Milei, otros privilegiaban mantener canales de negociación abiertos con la Casa Rosada.
La salida de la Coalición Cívica deja ahora al descubierto nuevas fracturas en el mapa opositor y vuelve a tensionar el delicado equilibrio parlamentario que necesita el oficialismo para sostener su agenda en Diputados.