La Copa Sudamericana entró en una zona de máxima tensión para los equipos argentinos. Luego de la cuarta fecha de la fase de grupos, apenas River y San Lorenzo lograron acomodarse en puestos de clasificación y conservaron el control de sus destinos. El resto quedó atrapado entre cuentas matemáticas, urgencias futbolísticas y un margen de error prácticamente inexistente.
River fue el gran ganador de la semana. El equipo dirigido por Eduardo Coudet consiguió un triunfo agónico ante Carabobo en Venezuela y llegó a los 10 puntos en el Grupo H. Con esa victoria, el “Millonario” tomó distancia de Bragantino y del conjunto venezolano, sus principales perseguidores.

Ahora, el panorama aparece mucho más claro: si River derrota a Bragantino en la próxima fecha como local, sellará automáticamente su clasificación directa a los octavos de final y evitará la incómoda instancia del repechaje.
San Lorenzo también terminó la jornada como líder, aunque con menos margen de tranquilidad. El “Ciclón” encabeza el Grupo D con apenas seis unidades y cualquier tropiezo podría cambiar por completo el escenario.
La próxima parada será de alto voltaje: visitar al Santos de Neymar en Brasil. El conjunto azulgrana sabe que un buen resultado puede acercarlo seriamente a la clasificación, pero una derrota lo dejaría envuelto en una definición dramática.

A diferencia de River, el equipo de Boedo todavía no logró despegarse del resto y deberá sostener el equilibrio en una zona que continúa muy apretada.
La gran decepción argentina en esta Copa Sudamericana tiene nombre y apellido: Racing Club. El equipo de Gustavo Costas volvió a exhibir fragilidad defensiva y cayó 2-1 frente a Botafogo en Brasil tras cometer errores insólitos en los dos goles rivales.
La derrota profundizó un presente alarmante. La Academia apenas ganó uno de sus últimos nueve partidos y quedó tercero en el Grupo E, obligado no solo a ganar lo que resta sino también a esperar otros resultados para seguir con vida. De hecho, pasó de ser uno de los candidatos argentinos a convertirse en un equipo golpeado anímicamente, sin respuestas futbolísticas y con una clasificación cada vez más lejana.
Tigre y Deportivo Riestra también quedaron en una situación incómoda. Ambos ocupan el tercer lugar en sus grupos y necesitan sumar casi todo lo que queda para mantener alguna ilusión de avanzar.

El caso más crítico es el de Barracas Central. El equipo apenas reunió tres puntos en cuatro fechas y necesita una combinación de resultados cercana al milagro para soñar con la próxima fase.
Con dos jornadas todavía por disputarse, la Sudamericana ya empezó a separar a los equipos que se fortalecen en la presión de aquellos que quedaron atrapados por sus propias urgencias.