El paso de Abril Sosa por El Living de NewsDigitales dejó mucho más que una entrevista sobre música. En medio del lanzamiento de Un hombre sentado en un cuadro de Chagall, el exintegrante de Catupecu Machu expuso una mirada crítica sobre la industria actual, el valor de las obras y la necesidad de crear sin depender de la lógica de las plataformas digitales.
El disco, que comenzó a desarrollar hace casi tres años, marca una nueva etapa en su recorrido artístico. Pero el verdadero quiebre apareció en la forma de lanzamiento: Sosa decidió publicar el trabajo fuera de Spotify, apostando a una relación directa con quienes siguen su música.
“Me dijeron que si no estaba en Spotify, no existía. Voy a demostrar que mi comunidad piensa distinto”, expresó al presentar el proyecto.
La decisión funciona también como una declaración sobre el presente de la industria musical y el modo en que hoy se mide el éxito artístico.
Durante la entrevista con NewsDigitales, Sosa insistió varias veces sobre una idea que atraviesa todo su presente creativo: la necesidad de sostener una obra más allá de la exposición o los números.
“A mí no me interesa la fama. Me interesa el éxito de lo que hago. Y el éxito y la fama son dos cosas diferentes”, sostuvo.
En esa línea, cuestionó la manera en que las plataformas digitales transformaron el vínculo entre artistas y público. “Ahora se mide un disco por números. Es un desastre”, afirmó.
El músico explicó que esa lógica termina condicionando muchas veces el proceso creativo y empuja a los artistas a producir pensando más en el algoritmo que en la obra. “No conviene meterse en esa ola. El artista tiene que enfocarse en la obra”, reflexionó.
Uno de los momentos más destacados de la charla apareció cuando recordó a Gustavo Cerati para explicar cómo incluso artistas consagrados atravesaron momentos de menor masividad sin resignar su búsqueda artística.
“He visto a Cerati presentar Bocanada en el Gran Rex y no llenarlo, después de haber hecho River con Soda Stereo”, recordó.
La referencia le sirvió para remarcar que el verdadero desafío no pasa por sostener permanentemente niveles de popularidad masiva, sino por seguir creando. “Yo nunca hice música para el otro”, afirmó.
Lejos de una postura individualista, explicó que entiende la música como una necesidad profundamente personal que luego encuentra conexión con el público.
El nuevo disco también refleja una transformación estética y conceptual. Un hombre sentado en un cuadro de Chagall no aparece solamente como un álbum, sino como una obra integral donde conviven música, imagen y narrativa.
Sosa viene desarrollando desde hace años una búsqueda artística que excede el formato tradicional del rock y que hoy incorpora elementos visuales, poesía y una construcción conceptual más amplia.
Ese camino también dialoga con su historia en Cuentos Borgeanos y con una carrera marcada por la exploración constante.
Su presente artístico parece correrse deliberadamente de la lógica inmediata de las plataformas para recuperar otra relación con el tiempo, el proceso creativo y el vínculo con quienes escuchan su música.
Y fue justamente esa mirada la que atravesó toda su entrevista con NewsDigitales: la idea de que una obra puede sobrevivir mucho más allá de la fama pasajera o las métricas digitales.
