Este sábado se cumplen 27 años de una de las internas más decisivas en la historia del peronismo de la provincia de Buenos Aires. El 9 de mayo de 1999, el entonces gobernador bonaerense Eduardo Duhalde logró una victoria contundente sobre el menemismo en la pelea por definir la fórmula del PJ para competir por la gobernación bonaerense en las elecciones de ese año.
La fórmula apadrinada por Duhalde, integrada por Carlos Ruckauf y Felipe Solá, se impuso ampliamente sobre la lista encabezada por Antonio Cafiero y Federico Scarabino, respaldada por el presidente Carlos Menem y sectores históricos del PJ bonaerense.
Aquella elección interna no solo definió candidaturas provinciales: marcó el principio del fin de la hegemonía política de Menem dentro del peronismo y consolidó a Duhalde como líder absoluto del PJ bonaerense y candidato presidencial natural del justicialismo.
Aunque formalmente la disputa era entre dos fórmulas para la gobernación, en realidad la pelea era mucho más profunda: representaba el enfrentamiento entre el duhaldismo y el menemismo en el principal distrito electoral del país.
Duhalde buscaba construir una identidad propia para despegarse del desgaste del modelo económico menemista, mientras Menem intentaba conservar poder interno pese a estar transitando el final de su segundo mandato presidencial.
La fórmula Ruckauf-Solá contaba con el respaldo total del aparato político bonaerense controlado por Duhalde. Del otro lado, Cafiero y Scarabino tenían apoyo de sectores menemistas históricos como Alberto Pierri, Juan Carlos Rousselot y dirigentes alineados con la Casa Rosada.
Aquella noche, Duhalde salió a mostrar fortaleza política y territorial. “No le ganamos al menemismo. Hemos derrotado a Cafiero y Scarabino”, dijo públicamente, aunque el mensaje hacia Menem era evidente.
Según informó el propio Duhalde, en la interna participaron cerca de 1.400.000 personas, una cifra enorme para una elección partidaria. El gobernador destacó especialmente que más de 400 mil votantes eran independientes no afiliados al PJ.
La diferencia fue contundente. El duhaldismo ganó incluso en territorios simbólicos del menemismo:
Duhalde celebró especialmente haber derrotado a dirigentes que durante años habían sido piezas centrales del aparato menemista bonaerense.
La interna también dejó heridos a otros referentes del menemismo duro, como el exintendente de Escobar Luis Patti y varios dirigentes alineados con la Casa Rosada.
La elección de 1999 terminó consolidando el liderazgo absoluto de Duhalde dentro del PJ bonaerense.
El gobernador había comenzado años antes un proceso de construcción política propia desde la provincia de Buenos Aires, utilizando el poder territorial, el Fondo del Conurbano y una estructura de intendentes alineados para construir una maquinaria electoral inédita.
Pero esa construcción también implicaba despegarse del menemismo. En la campaña interna, Duhalde ya empezaba a hablar del “fin del modelo” económico de los años noventa y buscaba mostrar una agenda distinta, enfocada en empleo, producción y cuestiones sociales.
“Nadie escuchará de mi boca decir que se profundizará el modelo”, sostuvo tras el triunfo.
La interna sirvió además para instalar públicamente a Carlos Ruckauf como candidato competitivo para la provincia, pese a que hasta entonces su figura estaba más asociada a la política nacional que al territorio bonaerense.
Mientras el PJ resolvía su pelea interna, la oposición aliancista seguía atentamente el escenario bonaerense.
La candidata de la Alianza, Graciela Fernández Meijide, relativizó el impacto de la victoria duhaldista y sostuvo que el triunfo demostraba simplemente que “el aparato de Duhalde funcionó bien”.
Fernández Meijide era entonces una de las figuras políticas con mejor imagen del país y venía de derrotar al peronismo bonaerense en las elecciones legislativas de 1997.
Las encuestas mostraban una elección extremadamente competitiva en la provincia de Buenos Aires.
Pese al crecimiento de la Alianza a nivel nacional, el peronismo logró retener la provincia de Buenos Aires.
En las elecciones del 24 de octubre de 1999, la fórmula Ruckauf-Solá derrotó a Fernández Meijide y Melchor Posse.
Ruckauf obtuvo cerca del 48% de los votos contra aproximadamente el 41% de la Alianza, en una elección marcada por el peso territorial del PJ bonaerense y por el discurso de mano dura impulsado por el entonces vicepresidente.
Aquella victoria permitió que el peronismo conservara el principal distrito electoral del país aun en medio de una derrota nacional.
A nivel nacional, la historia fue diferente. La fórmula presidencial de la Alianza, integrada por Fernando de la Rúa y Carlos Álvarez, derrotó al binomio peronista compuesto por Duhalde y Ramón Ortega.
De la Rúa ganó con alrededor del 48% de los votos frente al 38% del PJ, capitalizando el desgaste del menemismo, la crisis económica y la demanda social de cambio tras una década de gobierno justicialista.