10/05/2026 - Edición Nº1188

Política

Firmaron la paz

Pullaro y Yacobitti sellaron la paz en la UCR y ordenan la pelea por 2027

10/05/2026 | El acuerdo evitó otra interna traumática y reposicionó a Nicoletti y Balbín en el nuevo mapa radical.



El acuerdo entre los sectores de Martín Lousteau, Maximiliano Pullaro y Miguel Fernández evitó una nueva interna traumática en la UCR bonaerense. Emiliano Balbín conducirá el Comité Provincia y Pablo Nicoletti encabezará la Convención, en un esquema que busca ordenar al partido y reposicionarlo como alternativa electoral.

La Unión Cívica Radical bonaerense logró evitar una nueva interna partidaria y selló un acuerdo de unidad que, puertas adentro del centenario partido, es leído como mucho más que un simple reparto de cargos. Después de meses de tensiones, negociaciones cruzadas y heridas todavía abiertas por la feroz judicialización de la última elección interna, los distintos sectores del radicalismo provincial consiguieron una síntesis política que busca contener las diferencias y ordenar al partido de cara al proceso electoral de 2027.

El entendimiento alcanzado entre los espacios referenciados en el senador nacional Martín Lousteau —a través de Emiliano Yacobitti— y el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro terminó siendo clave para desactivar una disputa que amenazaba con profundizar aún más la grieta interna radical. En ese marco, el acuerdo también incorporó y contuvo al sector que responde a Miguel Fernández, actual titular partidario, evitando una fractura de consecuencias imprevisibles para la estructura bonaerense.

La lista de unidad definió que el dirigente de la Sexta Sección Electoral, Emiliano Balbín, presidirá el Comité Provincia, mientras que el platense Pablo Nicoletti quedará al frente de la Honorable Convención Provincial, el órgano encargado de trazar los acuerdos políticos y definir futuras alianzas electorales. La vicepresidencia del Comité quedará en manos de Josefina Mendoza, dirigente del espacio Evolución, mientras que la secretaría general será ocupada por el diputado tandilense Matías Civale.

El fantasma de la última interna

La decisión de evitar una elección interna no fue casual. En la conducción radical todavía permanece fresco el recuerdo del traumático proceso partidario anterior, marcado por denuncias cruzadas, impugnaciones, judicialización y un desgaste político que dejó secuelas en prácticamente todas las secciones electorales de la provincia.

Aquella disputa terminó exponiendo las profundas diferencias entre los distintos armados internos y debilitó al radicalismo en momentos donde el partido buscaba reposicionarse frente al avance libertario y la crisis de representación que atraviesa buena parte del sistema político tradicional. La intervención de la Justicia en la resolución de conflictos partidarios dejó además una imagen de fragmentación que muchos dirigentes consideraban imprescindible revertir.

En ese contexto, el acuerdo alcanzado ahora aparece como un intento de cerrar heridas y recuperar capacidad de acción política. En la UCR bonaerense entienden que otra elección interna conflictiva podía dejar al partido en una situación de debilidad estructural justo cuando comienza a discutirse el armado electoral para los próximos años.

Nicoletti y la llave de las alianzas

Uno de los puntos más relevantes del acuerdo interno fue la designación de Pablo Nicoletti al frente de la Convención Provincial. No se trata de un cargo menor: desde allí se definirán las futuras alianzas electorales, los acuerdos políticos y buena parte de la estrategia institucional del radicalismo bonaerense.

El ex titular de la UCR La Plata quedó ubicado así en un lugar neurálgico dentro del nuevo esquema de poder partidario. Su desembarco en la Convención es leído como una señal de equilibrio interno, pero también como una apuesta a fortalecer la capacidad de negociación del partido en una etapa donde el radicalismo todavía busca definir qué perfil tendrá frente al gobierno de Javier Milei y cómo se posicionará dentro del mapa opositor.

La elección de Nicoletti además tiene una fuerte lectura territorial. La Plata continúa siendo uno de los centros políticos más influyentes del radicalismo bonaerense y el acuerdo buscó darle representación concreta a distintos sectores internos para evitar nuevas fracturas.

 

Balbín, la reconstrucción y el desafío de volver a competir

La llegada de Emiliano Balbín al Comité Provincia -del riñón de Maximiliano Abad- representa también una apuesta simbólica para el partido. Hijo del histórico dirigente radical Raúl Balbín, el dirigente de la Sexta Sección asumirá la tarea de conducir un radicalismo que busca recuperar musculatura política y electoral en la provincia más importante del país.

La nueva conducción tendrá por delante un desafío complejo: reconstruir cohesión interna, fortalecer la estructura territorial y volver a instalar a la UCR como una fuerza con volumen propio dentro del escenario político nacional. En distintos sectores partidarios coinciden en que el radicalismo perdió centralidad durante los últimos años y que necesita recuperar identidad, presencia y capacidad de representación.

El acuerdo de unidad también buscó enviar una señal hacia afuera: la idea de un partido que, pese a sus diferencias internas, puede alcanzar consensos estratégicos cuando están en juego objetivos mayores. La incorporación de dirigentes de todos los sectores —incluidos referentes cercanos a Miguel Fernández y Gustavo Posse— apunta precisamente a mostrar una conducción más amplia y equilibrada.

 

La apuesta a un horizonte común

La ingeniería política detrás del acuerdo tuvo un objetivo central: evitar que la UCR bonaerense quedara atrapada en una lógica de disputa permanente. La presencia de figuras como Pablo Domenichini como convencional nacional y de Alejandra Lorden como delegada al Comité Nacional terminó de completar un esquema pensado para contener a todos los sectores relevantes del partido.

En la conducción radical sostienen que el verdadero desafío empieza ahora. La unidad alcanzada deberá transformarse en capacidad política concreta, articulación territorial y construcción electoral si la UCR pretende volver a ocupar un lugar de peso en la provincia de Buenos Aires y proyectarse nacionalmente hacia 2027.

Por lo pronto, el radicalismo bonaerense consiguió algo que hace apenas unos meses parecía improbable: evitar otra guerra interna y ordenar una convivencia política mínima. En tiempos de fragmentación y crisis de representación, dentro de la UCR entienden que ese paso, por sí solo, ya representa una victoria política significativa.

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