La FIFA puso fin a una de las alianzas más duraderas de la industria deportiva: la que mantenía con Panini desde el Mundial de México 1970. Durante más de seis décadas, los álbumes de figuritas se convirtieron en un ritual global, un puente cultural que unía generaciones y países. Sin embargo, el organismo decidió cambiar de rumbo y apostar por un nuevo socio a partir de 2031. Todo en la víspera de la Copa del Mundo 2026.
El motivo central de la ruptura fue la llegada de Fanatics, gigante estadounidense del merchandising deportivo, que a través de su filial Topps presentó una oferta económica superior y un modelo de negocio más ambicioso. La propuesta incluyó un enfoque hacia lo digital, los coleccionables premium y experiencias interactivas que Panini no podía igualar en términos de inversión y escala.
La FIFA busca con este cambio modernizar el mercado y diversificar sus ingresos. Según declaraciones de Gianni Infantino, el acuerdo permitirá innovaciones como las tarjetas “Debut Patch”, que incorporan parches de camisetas usadas en partidos oficiales. Este tipo de productos ya son populares en la NBA y la NFL, y ahora se trasladarán al fútbol mundialista.
"Un orgullo anunciar una gran asociación con Fanatics. ¡Haremos grandes cosas juntos en el futuro! Verás cosas que nunca viste antes. ¡¡¡Estén atentos!!!".
Gianni Infantino
La decisión se dio en medio de una disputa judicial entre Panini y Fanatics. La empresa italiana acusó a su competidora de prácticas monopólicas y de intentar acaparar el mercado de coleccionables, mientras que Fanatics respondió con contrademandas por supuestas maniobras comerciales desleales. El conflicto legal aceleró la ruptura y dejó en evidencia la tensión entre ambas compañías.
El impacto económico es significativo. Panini proyectaba ingresos de más de USD 1.480 millones en el Mundial 2026 y alrededor de USD 1.500 millones en 2030. Fanatics, en contraste, prevé superar los USD 4.000 millones en coleccionables en 2026, gracias a su estrategia de expansión global y su capacidad de integrar productos físicos con plataformas digitales.
Aun así, Panini no desaparecerá del mapa. La editorial mantiene contratos vigentes con la Copa América, la Eurocopa y varias ligas locales, incluida la Liga Profesional de Argentina. Estos acuerdos le permiten conservar presencia en el mercado y sostener su vínculo con los fanáticos, aunque sin la vitrina incomparable que representa el Mundial de la FIFA.
El anuncio genera nostalgia entre los coleccionistas que crecieron intercambiando figuritas en los recreos o en las tribunas. Sin embargo, también abre un nuevo escenario: un coleccionismo híbrido, que combina lo físico con lo digital, y que apunta a un público dispuesto a pagar por experiencias exclusivas. La ruptura con Panini marca el fin de una era, pero también el inicio de un modelo que busca transformar la manera en que los hinchas se relacionan con el Mundial.
