Hace exactamente 12 años, en medio de una economía atravesada por la aceleración de los precios, tensiones cambiarias y debates sobre una eventual devaluación, el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, protagonizó un duro enfrentamiento público con el banquero Jorge Brito, uno de los hombres más influyentes del sistema financiero argentino durante las últimas décadas.
La disputa reflejó uno de los ejes centrales del último tramo del gobierno de Cristina Kirchner: el choque entre la visión económica del kirchnerismo y los sectores financieros, en un contexto de presión sobre el dólar, caída de reservas, inflación creciente y discusiones sobre subsidios y gasto público.
A más de una década de aquel episodio, el apellido Brito vuelve a aparecer en el centro de las especulaciones políticas. Distintas versiones del mundo empresario y financiero sostienen que Jorge Pablo Brito, hijo del histórico banquero fallecido en 2020, analiza construir un perfil político con proyección nacional e incluso evalúa una eventual candidatura presidencial para 2027.

El cruce ocurrió en mayo de 2014, pocos meses después de la fuerte devaluación de enero de ese año, cuando el Gobierno intentaba estabilizar el mercado cambiario y contener el impacto inflacionario.
En ese escenario, Kicillof rechazaba de plano la idea de una nueva depreciación del peso y defendía la política económica del Ejecutivo frente a las críticas de economistas, empresarios y bancos.
“El fenómeno del movimiento de los precios es muchísimo más complejo que esa palabra inflación, que tanto usan”, afirmó el entonces ministro durante una entrevista radial. Y agregó: “Hay precios que suben, pero otros que bajan”.
El titular del Palacio de Hacienda buscaba además sostener programas oficiales como Precios Cuidados y defendía el esquema de subsidios a la energía y el transporte, cuestionado por distintos sectores empresarios y financieros.
La tensión escaló cuando Jorge Brito, presidente del Banco Macro, advirtió en declaraciones públicas sobre la persistencia de la inflación y planteó que las medidas oficiales no alcanzaban para estabilizar la economía.
El banquero sostuvo que “la devaluación no es la solución”, aunque alertó sobre el deterioro fiscal y reclamó una reducción del gasto público y de los subsidios estatales.
Kicillof respondió con dureza. “Lo de Brito es una amenaza. Ya están anunciando una megadevaluación para fin de año”, lanzó el ministro. Y agregó una frase que quedó como una de las más recordadas de aquella disputa: “El que dice que se viene una tormenta es porque vende paraguas”.
El entonces funcionario acusó además a los bancos de especular con el dólar. “Los bancos timbeaban con el dólar”, afirmó, y sostuvo que ciertos pronósticos económicos negativos podían transformarse en “profecías autocumplidas”.
“Cuando un banquero dice que va a haber una enorme devaluación hay que ver si no está tratando de provocarla”, planteó Kicillof. Según su mirada, algunos sectores financieros buscaban generar incertidumbre para obtener beneficios económicos.

El debate entre Kicillof y Brito excedía el plano cambiario. También expresaba dos modelos económicos contrapuestos sobre el rol del Estado.
Mientras el banquero insistía en que el déficit fiscal y los subsidios eran factores centrales de la inflación, el ministro rechazaba cualquier ajuste del gasto público.
“Cuando piden que se baje el gasto público, deberían decir qué elementos quieren bajar: ¿las jubilaciones, la Asignación Universal por Hijo, la inversión en Educación, en Salud?”, cuestionó Kicillof.
También rechazó la quita de subsidios energéticos y advirtió que una medida de ese tipo implicaría aumentos masivos en las tarifas. “Si se quitan los subsidios a la energía, las tarifas se multiplican por cinco o por diez”, sostuvo.
El funcionario kirchnerista buscaba entonces instalar la idea de que los aumentos de precios no podían explicarse únicamente por fenómenos monetarios o fiscales, sino también por comportamientos empresarios y movimientos especulativos.

Jorge Brito fue uno de los empresarios más influyentes del sistema financiero argentino desde los años noventa. Fundador y principal accionista de Banco Macro, construyó una de las entidades privadas más importantes del país a partir de la expansión del negocio bancario en el interior argentino.
Con fuerte presencia en el mundo financiero, también desarrolló vínculos con la política, el agro y el deporte. Durante años fue presidente de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba) y se convirtió en un actor de peso en las discusiones económicas de distintos gobiernos.
Murió en noviembre de 2020 en un accidente aéreo en Salta, cuando el helicóptero en el que viajaba cayó sobre el dique Cabra Corral.
Tras la muerte de su padre, Jorge Pablo Brito quedó al frente del holding familiar y consolidó su perfil público como uno de los empresarios jóvenes con mayor visibilidad en la Argentina.
Además de conducir Banco Macro, también tomó las riendas hasta el año pasado del Club Atlético River Plate, una plataforma que amplificó su exposición mediática y política.
En los últimos meses comenzaron a circular versiones en ámbitos empresariales y políticos sobre una eventual construcción electoral de Jorge Pablo Brito con vistas a 2027. Aunque no hubo confirmaciones públicas ni definiciones concretas, distintas especulaciones lo ubican como una figura interesada en participar más activamente en el debate político nacional.