La interna libertaria dejó de ser un ruido subterráneo para transformarse en una disputa cada vez más visible dentro del Gobierno nacional. Y en ese escenario, Patricia Bullrich empezó a construir un camino propio, alejándose de la lógica de blindaje absoluto que sostienen Javier Milei y Karina Milei alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La senadora decidió romper parcialmente el silencio oficial y cuestionó públicamente la situación del exvocero presidencial, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Su reclamo para que Adorni adelante la presentación de su declaración jurada cayó como una bomba dentro de la Casa Rosada y reordenó el mapa interno del poder libertario.
Detrás de esa jugada, en el oficialismo leen algo más profundo que una diferencia puntual. Bullrich hace tiempo viene advirtiendo sobre el desgaste político que generan las peleas entre el sector que responde a Santiago Caputo y el armado político de Karina Milei. Incluso, según reconocen cerca de la dirigente, ya había pedido meses atrás una intervención más firme del Presidente para ordenar la interna.
Lejos de alinearse con alguno de los dos bandos, Bullrich optó por fortalecer su propio perfil político. “Siempre estuve por los márgenes, a mí me gusta trabajar mucho la representación. Yo me la juego”, lanzó recientemente, en una definición que en Balcarce 50 interpretaron como un mensaje interno.
En el Gobierno reconocen que Bullrich conserva uno de los niveles de imagen positiva más altos del oficialismo y que su capital político no depende exclusivamente de Milei. Esa fortaleza le permite moverse con mayor autonomía, incluso en temas sensibles donde otros dirigentes prefieren el silencio.
Cerca de la senadora aseguran que junto a los diputados Sabrina Ajmechet y Damián Arabia vienen trabajando desde hace semanas en una estrategia para levantar el perfil político y ampliar presencia territorial. “Se vienen cositas”, deslizó Arabia en redes sociales, alimentando las especulaciones sobre el futuro electoral de Bullrich.
Se vienen cositas pic.twitter.com/7Me3sMdEP9
— DAMIÁN ARABIA (@DamianArabia) May 1, 2026
Mientras tanto, en Casa Rosada intentan minimizar las diferencias. “Somos especialistas en hacernos los tontos”, admitió un integrante del oficialismo al describir el clima interno. Sin embargo, el malestar existe y quedó expuesto durante la última reunión de Gabinete, donde Milei volvió a respaldar públicamente a Adorni con una frase contundente: “Prefiero perder la elección antes que echarlo”.
Bullrich escuchó esa definición en silencio, aunque puertas adentro ya había marcado otra posición.
La dirigente comenzó además a desplegar actividad política propia en la Ciudad de Buenos Aires, donde ya realizó recorridas en Lugano y otros barrios porteños. Aunque oficialmente no confirmó candidaturas, dentro del oficialismo muchos creen que sus aspiraciones van mucho más allá de una eventual pelea por la Jefatura de Gobierno.
Los vecinos de Lugano.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) May 8, 2026
Nos votaron para defender sus prioridades y estar en la calle, escuchándolos para hacer las cosas bien.
Coraje y decisión no faltan, lo saben. pic.twitter.com/xIpnApPVW6
Incluso, algunos sectores libertarios sospechan que Bullrich mantiene canales abiertos con dirigentes del PRO y que busca conservar autonomía frente al esquema cerrado que construyen Karina Milei y los Menem dentro de La Libertad Avanza.
Como Senadora por la Ciudad, y junto a Pilar y Juan Pablo en la Legislatura, vamos a seguir representando a los porteños y empujando las ideas de la libertad.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) May 8, 2026
Menos impuestos es más libertad. El Gobierno nacional ya hizo una baja histórica, pero todavía quedan impuestos locales… https://t.co/imtnaTiUA2 pic.twitter.com/JkxoUzpVOB
En paralelo, el caso Adorni sigue alterando equilibrios internos. Mientras los hermanos Milei sostienen el respaldo al jefe de Gabinete, dirigentes como Martín Menem, Lule Menem, Diego Santilli y Juan Bautista Mahiques empezaron a ganar terreno en el círculo de confianza presidencial.
El exvocero, en cambio, quedó golpeado políticamente por la investigación judicial y por el creciente ruido interno que ya nadie logra esconder del todo dentro del Gobierno.