En una charla íntima y profundamente emocional con su amiga del alma, Cris Morena habló como pocas veces sobre el dolor, la salud mental, la muerte de sus hijos y el rol salvador del arte en su vida. La creadora de éxitos como Chiquititas, Rebelde Way y Aliados mantuvo una extensa conversación con Carmen Burone donde repasó desde su infancia hasta los momentos más dolorosos de su historia personal.
“Todo lo que no tiene magia para mí no existe”, expresó Cris al comienzo de la charla, dejando en claro su mirada espiritual sobre la vida. “Le voy encontrando magia a todo. Veo un pasto que brilla y me asombra. El gran tema es seguirte asombrando”. Uno de los momentos más fuertes fue cuando recordó los problemas de salud mental dentro de su familia y el miedo que arrastró durante años. “Tuve una espada de Damocles hasta los 40 años pensando que me podía pasar lo mismo”, confesó sobre los brotes que atravesó su madre y otras mujeres de su entorno.
Incluso reveló que la canción “Loca”, popularizada por Romina Yan, nació desde ese dolor personal: “Yo conocí realmente el significado real de la locura”. También habló de cómo el arte terminó convirtiéndose en refugio y salvación. “El arte sana y salva”, aseguró. Y explicó que muchas de sus canciones nacieron atravesadas por sus propias heridas emocionales.
En ese sentido, recordó que Aliados fue “su cruce por el desierto”, el proyecto que la ayudó a renacer luego de la muerte de su hija Romina Yan en 2010. “Yo ahí morí tres años y renací con Aliados”, contó. La emoción atravesó toda la entrevista cuando Carmen le preguntó qué se llevó Romina con su partida. “Se llevó todo”, respondió Cris entre lágrimas. Sin embargo, también aseguró que su hija le dejó “resistencia, integridad, sabiduría y discernimiento”.
Más adelante, la productora también recordó el fallecimiento de su nieta Mila, hija de Tomás Yankelevich, y reflexionó sobre el dolor de perder un hijo: “Es el peor dolor”. Pese a todo, Cris aseguró que sigue profundamente enamorada de la vida: “Tengo muchas cosas para estar enamorada de la vida. La naturaleza me salvó mucho y mis nietos fueron el poder sanador más grande” Sobre su misión en el mundo, dejó una definición que resume gran parte de su filosofía: “Logro ver la parte maravillosa del mundo. No me quedo con la parte oscura”. Además, habló de su fascinación por los niños y jóvenes, algo que siempre atravesó sus ficciones y canciones: “Son el presente y el futuro de esta humanidad”.