11/05/2026 - Edición Nº1189

Agro

Semana de la Miel

La FAO advirtió sobre el bajo consumo de miel en Argentina

10/05/2026 | En comparación a países como Alemania, el consumo es muy bajo. Destacaron que cuenta con potencial para posicionarse en el mercado local



En el marco de la Semana de la Miel, que se lleva a cabo entre los días 18 y 24 de mayo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la Cámara Argentina de Fraccionadores de Miel (CAFRAM) y la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA), impulsan una agenda común para destacar el rol de las abejas, fortalecer la actividad apícola y promover el consumo de miel y sus derivados.

Con producción en 22 provincias y más de 80 tipos según su origen botánico, nuestro país se ubica entre los principales productores y exportadores mundiales de miel. Se estima una producción promedio de 80.000 toneladas anuales, de las cuales el 95%, aproximadamente, se exporta a granel.

En el otro extremo, cuando se analiza el consumo interno la realidad es diferente. Al año, los argentinos consumen -según analizaron los expertos- unos 200 gramos por persona, muy por debajo de otros países como Alemania, donde supera el kilo por persona.

“Detrás de cada frasco de miel hay un productor que combina saberes ancestrales con innovación, y nuevas generaciones que están renovando la actividad, en estrecho vínculo con el territorio”, señaló María Julia Cabello, responsable del Área de Desarrollo Rural Sostenible de la representación de la FAO en Argentina.

Variedad de oferta

La diversidad de mieles disponibles permite ofrecer productos con perfiles diferenciados de sabor, color y composición, que van más allá de sus usos medicinales conocidos. Sin embargo, estas características aún tienen baja visibilidad en el mercado interno, donde gran parte del consumo no distingue origen ni tipo de miel.

 

La apicultura, además, cumple una función clave a través de la polinización, de la que depende en parte el 75% de los cultivos destinados a la alimentación. Así, su fortalecimiento impacta no solo en la producción de miel, sino también en la productividad agrícola y la sostenibilidad de los sistemas.

 

“En un contexto de mayor interés por alimentos naturales y de origen, la miel tiene potencial para posicionarse con mayor valor en el mercado local. Esto podría traducirse en mejores oportunidades para productores y en un mayor desarrollo de las economías regionales”, concluyó Cabello.

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