El operativo internacional para evacuar a los pasajeros del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, entró en su etapa final este lunes con la salida de los últimos vuelos especiales desde Tenerife. Las autoridades españolas confirmaron que ya fueron trasladadas 94 personas y que solo quedan dos aviones pendientes para completar la repatriación de quienes permanecían aislados a bordo.
Uno de los vuelos partirá hacia Australia con seis pasajeros, mientras que otro se dirigirá a Países Bajos con 18 personas. Ambos también transportarán viajeros de otros países que no organizaron operativos propios. La situación convirtió al puerto canario en el centro de una de las emergencias sanitarias más inusuales registradas en un crucero en los últimos años.

El barco había partido desde Ushuaia para realizar una expedición turística por la Antártida y el Atlántico Sur. Durante la travesía, varios pasajeros comenzaron a presentar síntomas compatibles con hantavirus, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal. El caso encendió alarmas internacionales debido a que la variante sospechada sería el llamado “virus Andes”, detectado históricamente en Argentina y Chile y considerado uno de los pocos hantavirus capaces de transmitirse entre personas en circunstancias específicas.
La llegada del barco a Tenerife obligó a desplegar un dispositivo sanitario coordinado entre España, distintos gobiernos extranjeros y organismos internacionales. Algunos pasajeros fueron derivados directamente a hospitales o centros de aislamiento preventivo, mientras otros regresaron a sus países bajo estrictos controles médicos.
Varios gobiernos impusieron cuarentenas obligatorias de hasta 42 días para quienes estuvieron a bordo. Las autoridades sanitarias siguen monitoreando posibles contagios secundarios fuera del crucero, especialmente entre contactos estrechos de pasajeros infectados.
Además de la preocupación médica, el episodio generó tensión entre trabajadores portuarios y residentes de Tenerife, donde algunos sectores recordaron el impacto inicial de la pandemia de COVID-19 y reclamaron mayores medidas de protección.
El hantavirus suele transmitirse por contacto con saliva, orina o excrementos de roedores infectados. En América del Sur, particularmente en zonas rurales y boscosas de Argentina y Chile, se registraron distintos brotes durante las últimas décadas.

La enfermedad puede comenzar con fiebre, dolores musculares y cansancio, pero en los casos más graves evoluciona rápidamente hacia complicaciones respiratorias severas. Su tasa de mortalidad puede superar el 30% dependiendo de la variante y la rapidez del tratamiento.
Mientras continúan las investigaciones para determinar cómo comenzó el brote dentro del crucero, el MV Hondius seguirá viaje hacia Europa con una tripulación reducida. Allí será sometido a tareas de desinfección y peritajes epidemiológicos que buscarán reconstruir el origen exacto de la emergencia.