12/05/2026 - Edición Nº1190

Internacionales

Geopolítica

Estados Unidos y China mantienen la tregua por tierras raras antes de Trump-Xi

12/05/2026 | El acuerdo sobre minerales críticos sigue vigente antes de la cumbre Trump-Xi, mientras Washington busca reducir su vulnerabilidad industrial.



Estados Unidos confirmó que el acuerdo temporal sobre tierras raras con China sigue vigente, en la previa de una nueva cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping. La declaración busca llevar calma a industrias sensibles, pero también expone una realidad incómoda para Washington: pese a años de discursos sobre desacople y seguridad económica, la cadena de minerales críticos sigue dependiendo en gran parte del poder industrial chino.

Las tierras raras son insumos esenciales para autos eléctricos, turbinas eólicas, teléfonos, semiconductores, radares, misiles y sistemas militares avanzados. No se trata solo de minería. El punto decisivo está en el refinado, la separación química y la fabricación de imanes permanentes, áreas donde China conserva una ventaja dominante. Por eso, cualquier tensión comercial sobre estos materiales golpea mucho más que a un sector específico: afecta tecnología, defensa, energía y manufactura.

Estados Unidos 


Estados Unidos es un país de 50 estados que ocupa una extensa franja de América del Norte, con Alaska en el noroeste y Hawái que extiende la presencia del país en el océano Pacífico.

Una tregua con valor estratégico

El acuerdo vigente forma parte de una pausa más amplia en la guerra comercial entre Washington y Beijing. China había aceptado suspender o moderar restricciones sobre exportaciones de tierras raras, mientras Estados Unidos buscaba contener parte de la presión arancelaria. La continuidad del pacto permite evitar un shock inmediato en cadenas industriales que todavía no tienen proveedores alternativos suficientes.

La Casa Blanca necesita que el flujo de minerales se mantenga abierto antes de sentarse con Xi. Trump quiere llegar a la cumbre con margen para negociar desde la estabilidad, no desde una crisis de abastecimiento. China, en cambio, llega con una carta fuerte: sabe que su control sobre minerales críticos puede convertirse en presión política cada vez que Washington endurece sanciones tecnológicas o tarifas.

 

La dependencia que no desaparece

El problema de fondo es que Estados Unidos puede anunciar inversiones, subsidios y alianzas con otros países, pero no puede reconstruir de un día para el otro una cadena que China desarrolló durante décadas. Abrir minas no alcanza si no existe capacidad de procesamiento. Conseguir minerales no alcanza si no se pueden convertir en componentes aptos para defensa, electrónica o energía limpia.

Esa vulnerabilidad también preocupa a Europa y al G7, que ven en las tierras raras un caso de dependencia estratégica similar al gas ruso antes de la guerra en Ucrania. La diferencia es que, en este caso, el insumo no calienta hogares: sostiene chips, autos, satélites, misiles y redes eléctricas. Si China restringe exportaciones, el golpe puede llegar directamente al corazón tecnológico de Occidente.


EE.UU. mantiene la tregua con China porque aún depende de sus tierras raras clave. 

Una pulseada que recién empieza

El pacto entre Washington y Beijing puede sostenerse unas semanas o extenderse por más tiempo, pero no resuelve la disputa estructural. China quiere preservar su capacidad de presión en minerales críticos. Estados Unidos quiere reducir esa dependencia sin paralizar a sus empresas en el camino. Esa contradicción explica por qué la tregua es necesaria y, al mismo tiempo, insuficiente.


Trump y Xi negocian minerales críticos mientras crece la tensión tecnológica global.

Para América Latina, la pelea también importa. Países con litio, cobre, tierras raras o capacidad minera pueden ganar valor estratégico si logran ofrecer proveedores confiables y procesamiento local. La disputa entre Estados Unidos y China muestra que los recursos naturales ya no son solo commodities: son piezas de poder geopolítico. En ese tablero, quien controle la cadena completa tendrá más influencia que quien solo extraiga la materia prima.