Dos oficiales de la policía de Miami-Dade, Jason Smith y Jonathan Santana, iniciaron acciones legales contra Artists Equity, la productora encabezada por los actores Ben Affleck y Matt Damon. El motivo de la demanda es la película de Netflix titulada El Botín (The Rip), un drama criminal estrenado en enero bajo la dirección de Joe Carnahan. Según los demandantes, la cinta ha provocado un perjuicio severo a su imagen pública al vincular sus trayectorias profesionales con actos ficticios de corrupción y violencia extrema.
La controversia nace de las similitudes entre la trama del filme y un operativo real ocurrido en junio de 2016, donde Smith y Santana participaron en la incautación de más de 21 millones de dólares pertenecientes a un cartel. Aunque la película comienza con el aviso de que está "inspirada en hechos reales", los oficiales argumentan que el uso de detalles específicos de aquel caso facilita que los espectadores los identifiquen con los protagonistas. En la ficción, Damon y Affleck interpretan a dos agentes que descubren una red de sobornos vinculada a una suma millonaria casi idéntica a la confiscada en la vida real.

A pesar de que los nombres de los demandantes no se mencionan explícitamente en la pantalla, su equipo legal sostiene que la combinación del entorno de Miami-Dade y los pormenores de la investigación de narcóticos genera una conexión directa. De acuerdo con lo reportado por Entertainment Weekly, Smith y Santana alegan que los personajes encarnados por las estrellas de Hollywood les han causado un "daño sustancial a sus reputaciones personales y profesionales" debido a que tanto el filme como su publicidad "implican mala conducta, mal juicio y comportamiento poco ético en relación con una operación policial real".
La representación legal de los policías enfatiza que el comportamiento de los personajes en la película, como una escena donde el oficial interpretado por Affleck asesina a un agente de la DEA, distorsiona la realidad de su labor. Antes de acudir a los tribunales, los abogados intentaron obtener una respuesta de la productora tras el estreno en enero. Sin embargo, la empresa de Affleck y Damon desestimó las quejas inicialmente, argumentando que las preocupaciones carecían de fundamento al no haber una mención expresa de los nombres de los agentes ni una implicación directa de mala praxis por su parte.
En su búsqueda de justicia, Smith y Santana exigen que Netflix y Artists Equity realicen una rectificación pública y añadan un aviso prominente en la película que desvincule los hechos ficticios de sus personas. Además de la corrección editorial, la demanda solicita compensaciones económicas por daños punitivos y el pago de los honorarios legales derivados del proceso.