La tercera temporada de Euphoria regresó a la pantalla de HBO Max y esta vez el arco narrativo de Cassie Howard, interpretada por Sydney Sweeney, desató una tormenta. En la trama concebida por Sam Levinson, el personaje de Cassie decide abrir una cuenta en OnlyFans con el fin de costear los excesivos gastos de su boda con Nate Archibald. Sin embargo, la forma en que la serie retrata esta incursión en el trabajo sexual digital generó un profundo malestar entre las creadoras de contenido de la plataforma, quienes consideran que la representación es irresponsable y alejada de la realidad.
El conflicto principal reside en el tipo de contenido que Cassie produce en la ficción, el cual incluye fetiches que simulan comportamientos animales y, más polémicamente, escenas de age-play donde aparece vestida como un bebé con sonajeros y pañales. Sydney Leathers, que forma parte de la plataforma desde 2017, señaló a Variety que la serie cae en lo caricaturesco al mostrar prácticas que están estrictamente prohibidas por los términos de servicio de la empresa. Según Leathers, "hay mucho que la obligan a hacer que ni siquiera está permitido en OnlyFans, y eso por sí solo es enfurecedor".
Otra voz de peso que se sumó a las críticas fue la de Maitland Ward, actriz de cine para adultos y figura destacada de OnlyFans. Ward sostuvo que la imagen de Cassie vestida de bebé para generar contenido pornográfico es sumamente dañina para la percepción pública de las trabajadoras del sector. Para la actriz, este tipo de guiones "sirven para perpetuar los estereotipos de que las trabajadoras sexuales no tienen brújula moral y que harán cualquier cosa por dinero".
La indignación de las creadoras también apuntó a cómo Euphoria parece ignorar el estigma real que enfrentan, vinculando erróneamente su labor con actividades ilícitas. Ward expresó su frustración ante la ligereza con la que el programa aborda el tema, afirmando que existe un estigma falso de que el trabajo sexual es sinónimo de abuso o tráfico, y que el equipo de producción simplemente decidió hacer un chiste al respecto: "Esa es la gracia. Yo no me estoy riendo", sentenció la creadora frente a la visión de Levinson.

Por su parte, Sam Levinson defendió estas secuencias argumentando que buscaba resaltar lo absurdo de la situación de Cassie. Según el creador, el hecho de que sea la empleada doméstica de la casa quien grabe a la joven mientras esta posa con orejas de perro y un collar busca romper la ilusión de la fantasía del personaje. Para Levinson, el objetivo era encontrar el humor que permitiera "salir de su fantasía o ilusión".