El riesgo país argentino volvió a perforar la barrera de los 500 puntos básicos y alcanzó uno de los niveles más bajos de la gestión de Javier Milei.
El índice elaborado por JP Morgan cerró este lunes en 496 puntos, con una baja diaria de 14 unidades (-2,75%), impulsado por una combinación de factores locales e internacionales.
El movimiento se dio después de que la calificadora Fitch Ratings mejorara la nota de la deuda soberana argentina y en medio de un escenario global más favorable para los mercados emergentes, tras una moderación de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Con este nivel, el indicador regresó a valores que no se veían desde fines de enero y, si se amplía la mirada, hay que remontarse hasta 2018 para encontrar cifras similares.
Uno de los principales motores fue la decisión de Fitch de elevar la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-, una mejora que el mercado interpretó como una señal positiva sobre el rumbo financiero del país.
Desde GMA Capital señalaron que se trata de un cambio relevante porque “marca el inicio de una narrativa crediticia diferente”, apoyada en la consolidación fiscal, la acumulación de reservas y el avance de reformas económicas.
En la misma línea, desde Puente sostuvieron que la mejora en la nota podría habilitar el ingreso de nuevos inversores institucionales que hasta ahora tenían restringida la compra de deuda argentina por cuestiones regulatorias o de riesgo.
La expectativa del mercado es que otras calificadoras puedan acompañar el movimiento de Fitch en los próximos meses. De concretarse, el Gobierno podría aspirar a reducir aún más el costo de financiamiento en una futura emisión internacional de deuda.
La baja del riesgo país estuvo acompañada por una mejora en los bonos soberanos en dólares.
Durante la rueda, los Bonares registraron subas de hasta 0,6%, mientras que algunos Globales avanzaron cerca de 2%, reflejando una mayor demanda por activos argentinos.

Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas, explicó que la reacción no responde únicamente a factores locales: “Los emergentes en general están empezando a mostrar un mejor comportamiento, ante la percepción de que las tensiones en Medio Oriente podrían comenzar a descomprimirse”.
De todos modos, no todos ven margen para una caída mucho más pronunciada del indicador.
El economista Federico Machado advirtió que parte de la baja puede interpretarse como una corrección después de semanas en las que Argentina había quedado rezagada frente a otros países comparables.
Además, relativizó el impacto de las recalificaciones crediticias en el mediano plazo: “La historia muestra que las mejoras de nota suelen llegar tarde y no necesariamente anticipan una baja sostenida del riesgo país”.
A pesar de la mejora reciente, Argentina continúa mostrando el riesgo país más alto de América Latina.
Según los últimos datos regionales, el país se ubica en torno a los 498 puntos, por encima de Ecuador (402) y Bolivia (325). Más atrás aparecen Brasil (172), Paraguay (102), Chile (83) y Uruguay (64), entre otros mercados de la región.

La diferencia refleja que, aunque hubo una mejora en la percepción financiera sobre la Argentina, los inversores todavía exigen una prima mucho más elevada para prestarle dinero al país que al resto de sus vecinos.