Gianni Infantino es el presidente de la FIFA que entendió mejor que nadie el rol del fútbol en la geopolítica mundial y desplegó una plataforma de “soft power” a través de la pelota.
Ahora, busca que el Mundial 2026 no sea recordado únicamente por su expansión a 48 selecciones, sino como un evento global destinado a promover la paz, la educación, el antirracismo y la salud.
La campaña principal, "Football Unites the World", retomará el protagonismo alcanzado en Qatar 2022. Según Infantino, el objetivo es utilizar el poder único del deporte para "construir puentes y transmitir un fuerte mensaje de unidad y diversidad". Esta estrategia se dividirá en etapas específicas a lo largo de los 104 partidos del torneo.

Uno de los pilares innegociables de esta edición será la campaña "No Racism" (Sin Racismo). Bajo el lema "Escuchar, Levántate, Aparece" (Hear, Stand Up, Show Up), la FIFA busca incentivar a futbolistas y aficionados a denunciar actos discriminatorios de manera activa.
Zúrich confirmó que se reforzarán los protocolos de denuncia en los estadios y se distribuirá material educativo en federaciones y centros escolares. "Invitamos a la comunidad mundial a defender estas causas que trascienden el fútbol", expresó Infantino, marcando una posición de tolerancia cero que estará presente en cada uno de los encuentros del certamen.
La campaña "Be Active" regresa con el objetivo de combatir el sedentarismo, enfocándose especialmente en los niños. Esta iniciativa, que ya alcanzó una audiencia de 2.600 millones de personas desde su lanzamiento en 2022, contará con la participación activa de las mascotas oficiales del Mundial: Maple, Zayu y Clutch.
A través de paneles LED, pantallas gigantes y activaciones en las "Fan Zones", las mascotas invitarán a los aficionados a realizar actividad física y adoptar estilos de vida saludables durante las seis semanas que dure la competencia.

Para la FIFA, el Mundial 2026 es el mayor proyecto comercial de su historia. Por eso, este despliegue de responsabilidad social también funciona como un blindaje estratégico. Al marcar una agenda ética clara sobre derechos humanos, inclusión y sustentabilidad, la organización busca prevenir posibles focos de conflicto social en Estados Unidos y asegurar un entorno favorable para sus socios comerciales.
Con este plan, la FIFA quiere demostrar que el 2026 será mucho más que un negocio de 48 equipos: el objetivo es vender un producto que, además de goles, marque una agenda de responsabilidad social global.