Un día como hoy pero hace 30 años, el arquero de Estudiantes de La Palta, Carlos Gustavo “Chiquito” Bossio, metió un cabezazo en el área rival que no solo rescató un empate ante Racing en Avellaneda, sino que quedó grabado como una hazaña que nadie ha podido igualar hasta hoy.
Tras su regreso a Primera División en 1995, Estudiantes, bajo la dirección técnica del "Profe" Daniel Córdoba, se había consolidado rápidamente como un equipo duro y ambicioso. El "León" llegaba a la fecha 9 del Clausura 96 como único puntero con 19 unidades, y visitaba Avellaneda con la misión de defender la cima ante una Academia siempre difícil en su casa.
El partido, disputado en un Cilindro colmado, era cerrado y chato. Sin embargo, a los 15 minutos del segundo tiempo, Juan Ramón "Lagarto" Fleita puso el 1-0 para el equipo dirigido por Miguel Ángel Brindisi. Con un hombre menos por la expulsión de Raúl Cascini, el sueño de Estudiantes parecía desmoronarse y el liderazgo del torneo se le escapaba de las manos.
A falta de tres minutos para el final, el árbitro Hugo Cordero sancionó un tiro libre sobre la izquierda. Con la aprobación de Daniel Córdoba, "Chiquito" Bossio cruzó toda la cancha "como un rayo" para buscar el milagro. El primer centro fue rechazado por la defensa de Racing, derivando en un tiro de esquina. El arquero cordobés decidió quedarse en el área rival.
Marcelo Couceiro ejecutó el córner al corazón del área. A pesar de los gritos desesperados de "Tito" Pompei advirtiendo "¡Agárrenlo al grandote!", Bossio se elevó más alto que todos. Con un frentazo letal y una potencia imparable, batió a Ignacio González, decretando el 1-1 definitivo a los 43 minutos del complemento.
"Salté solo y cuando vi que la pelota entraba no lo podía creer", recordó Bossio tiempo después. El festejo fue una postal eterna: el arquero de pantalones largos arrodillado sobre el césped mientras una montaña humana de compañeros lo cubría ante el asombro de los más de 16.000 espectadores presentes.

Si bien el fútbol argentino ha tenido arqueros goleadores como José Luis Chilavert, Sebastián Saja o Christian Lucchetti, todos ellos consiguieron sus anotaciones a través de la pelota detenida (tiros libres o penales). Lo que hace a la hazaña de Carlos Bossio algo especial es que fue el primer gol de un arquero de jugada en la era profesional.
Anteriormente, otros guardametas como Eduardo Alterio (Chacarita) o Alberto Parsechian (Independiente de Trelew) habían marcado, pero ninguno mediante un cabezazo tras un tiro de esquina. Tres décadas después, la proeza de "Chiquito" sigue vigente, recordando a los hinchas del "Pincha" aquella mística que les permitió pelear aquel torneo.
