SEGA ha decidido dar un golpe de timón en su estrategia comercial para los próximos años, priorizando el regreso de sus franquicias más queridas. En su más reciente reporte financiero, la compañía japonesa anunció oficialmente la cancelación de su ambicioso proyecto Super Game. Esta iniciativa, que buscaba desarrollar múltiples títulos de presupuesto AAA interconectados, iba a demandar una inversión astronómica de más de 800 millones de dólares.
Entre los regresos más celebrados se encuentra Virtua Fighter, la saga que revolucionó los salones de arcade en los años 90 al ser el primer juego de lucha en utilizar gráficos íntegramente en 3D. Sin embargo, todavía no se ha confirmado si el nuevo proyecto será una continuación o un remake completo.
A la lista de regresos se suma Golden Axe, el clásico de fantasía épica que permitía a los usuarios encarnar a bárbaros, amazonas o enanos para enfrentarse a criaturas mitológicas y villanos oscuros. El juego original es un referente de la era de los 16 bits, donde la gestión de la magia y el combate cuerpo a cuerpo en entornos medievales eran la clave del éxito.
La nostalgia también llegará con el regreso de Streets of Rage. Esta saga de "beat 'em up" es recordada por sus bandas sonoras y su atmósfera urbana de lucha contra el crimen organizado. En los títulos clásicos, los jugadores elegían entre expolicías y luchadores callejeros para limpiar las calles a base de puñetazos y patadas.
Otro de los grandes protagonistas de este anuncio es Crazy Taxi, el vertiginoso simulador de conducción que se convirtió en un icono cultural tras su paso por Dreamcast. El juego original desafiaba a los jugadores a recoger pasajeros y llevarlos a su destino en el menor tiempo posible, realizando maniobras temerarias por una ciudad inspirada en San Francisco al ritmo de bandas de punk rock.
