El protagonista de Deadpool, Ryan Reynolds, se ha convertido en el centro de una inesperada polémica tras el resurgimiento de informes que vinculan su infancia en Vancouver con un grave incidente criminal. La controversia cobró fuerza tras una intervención de la periodista Maureen Callahan en The Megyn Kelly Show, donde se llegó a calificar al actor de "psicópata". El debate gira en torno a un devastador incendio ocurrido en 1987 que destruyó por completo la escuela Queen Elizabeth en Canadá, un evento que algunos usuarios de redes sociales y analistas están conectando con las propias confesiones del actor sobre su pasado rebelde.
La conexión entre la estrella de Hollywood y el siniestro comenzó a gestarse a través de diversas declaraciones que Reynolds ha dado a lo largo de su carrera. Ya en 2004, el actor admitió al Arizona Daily Star que solía tener un comportamiento problemático durante su niñez. En aquella ocasión, reveló que en una oportunidad había prendido fuego a una sección de su colegio y que, posteriormente, se encargó de ocultar cualquier prueba que pudiera incriminarlo.

Años más tarde, Reynolds profundizó en estas historias a través de una columna en el HuffPost, donde atribuyó incidentes similares a un supuesto hermano llamado Gordie. Según su relato, este hermano habría incendiado un árbol cercano a su institución educativa, provocando que las llamas se propagaran y dañaran el edificio. Sin embargo, la veracidad de este testimonio debe ser cuestionada, ya que el actor no tiene ningún hermano llamado Gordon; "Gordie" parece ser un alter ego que Reynolds utiliza frecuentemente en bromas y entrevistas para desviar la responsabilidad de sus propias acciones.
Durante la promoción de la película Self/Less en 2016, el actor ofreció el testimonio más revelador en un video que hoy circula masivamente. En dicha entrevista, Reynolds explicó: “Mi padre era policía y mi hermano es un Mountie (policía montada). Él es oficial de la Real Policía Montada de Canadá. Y sí, los admiraba y quería estar en ese campo. Luego, creo que fue alrededor de sexto grado... estaba con mi otro hermano en nuestra escuela primaria un fin de semana e intentamos prender fuego al edificio”.

En esa misma declaración, el actor reflexionó con su característico humor ácido sobre las consecuencias de aquel acto vandálico: “Pensé en ese momento: 'Probablemente no voy a ser policía'. Y pensé que el siguiente paso lógico era alguna forma de criminalidad o... el mundo del espectáculo, que es casi lo mismo”. Estas palabras, sumadas a sus comentarios de 2013 sobre su afición por la pirotecnia a los diez años, han servido de combustible para quienes piden su "cancelación", argumentando que sus acciones del pasado cruzaron la línea de lo legalmente aceptable.
Pese a la gravedad de las acusaciones, existe un dato geográfico que podría desmantelar toda la teoría conspirativa. Ryan Reynolds se crió y asistió a la escuela en Kitsilano, un barrio ubicado a unos 23 kilómetros de distancia de donde se encontraba la escuela Queen Elizabeth, destruida en los años 80. Esta brecha territorial sugiere que, si bien el actor pudo haber causado algún incendio menor en su propia zona, es poco probable que fuera el autor material de la catástrofe que hoy le reclaman, cuando él tenía tan solo 10 años.