La nueva audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona estuvo centrada este martes en los médicos que participaron de la atención del exfutbolista durante su internación en el sanatorio Ipensa de La Plata, pocos días antes de la operación por el hematoma subdural.
Los testimonios de los profesionales aportaron detalles sobre el estado físico y anímico con el que Maradona ingresó al centro de salud y sobre las decisiones médicas que rodearon la intervención quirúrgica realizada días después.
El médico clínico Marcos Correa describió a Maradona como un paciente “perdido” y con intención de abandonar rápidamente el lugar. “Fue notorio. Apareció en un estado que llamaba la atención de cualquiera, como perdido, parecía con ganas de irse”, afirmó ante el tribunal.

Correa explicó que el exDT de Gimnasia llegó en silla de ruedas, acompañado por integrantes de su entorno, y señaló que no contaba con demasiada información clínica previa al momento de evaluarlo. Según indicó, el paciente estaba deshidratado, aunque presentaba un buen estado general, salvo una anemia leve detectada en los estudios iniciales.
Durante su declaración, el profesional sostuvo además que Maradona expresó cansancio por la cantidad de análisis y controles médicos que le realizaban. “Estaba cansado de hacerse estudios”, recordó.
El médico también aportó detalles sobre el hallazgo del hematoma subdural detectado durante la internación. “Se le hizo una tomografía, donde hallaron el hematoma subdural que llevaba días de evolución”, señaló.
En ese contexto, Correa afirmó que existían distintas posiciones entre los especialistas respecto de la necesidad de operar inmediatamente al exfutbolista. Según explicó, el neurocirujano Guillermo Burry consideraba inicialmente que podía mantenerse una conducta expectante y esperar la evolución del cuadro.
Sin embargo, el clínico aseguró que el médico de cabecera de Maradona, Leopoldo Luque, impulsó finalmente la intervención quirúrgica. “Luque pidió operarlo del hematoma en la cabeza”, declaró.
Más tarde fue el turno del cardiólogo Óscar Alberto Franco, quien también intervino en la evaluación médica previa a la cirugía. El profesional explicó que fue convocado para realizar un control cardiológico y que revisó rápidamente al paciente debido a cuestiones de tiempo.
Franco indicó que le practicaron estudios básicos para descartar problemas coronarios, entre ellos un electrocardiograma, ecocardiograma y ecografía de tórax. “El electro salió dentro de parámetros normales”, sostuvo.
El cardiólogo afirmó además que no recibió antecedentes médicos completos y que gran parte de la información disponible provenía de datos parciales y de conocimiento público. También confirmó que mantuvo contacto con Luque durante la evaluación clínica del exfutbolista.
La audiencia también tiene prevista la declaración de Mario Schiter, el médico que acompañó a Maradona durante su rehabilitación en Cuba y que en el juicio anterior —luego anulado— había cuestionado la internación domiciliaria elegida tras la cirugía. En aquella oportunidad sostuvo que llevarlo a una casa “era, al menos, arriesgado” y que debía permanecer en un centro de rehabilitación con controles permanentes.