12/05/2026 - Edición Nº1190

Farándula

Escándalo sacude al cantante

El tatuaje más famoso de Duki terminó en una denuncia judicial

12/05/2026 | Iván de Quilmes, el tatuador que creó las famosas “alitas” bajo los ojos de Duki, lo denunció por presunto uso indebido de derechos de autor



El cantante Duki quedó envuelto en una fuerte polémica judicial luego de que Iván Grasso, conocido como “Iván de Quilmes”, lo denunciara públicamente por el uso comercial de uno de sus tatuajes más emblemáticos: las alas que el artista lleva debajo de sus ojos y que se transformaron en parte central de su identidad visual.

Según explicó el tatuador en una carta documento y en publicaciones difundidas en redes sociales, el diseño habría sido utilizado durante años en merchandising oficial, campañas publicitarias y colaboraciones comerciales sin autorización formal ni compensación económica.

La denuncia menciona específicamente productos y acciones vinculadas a Adidas, Netflix y New Era.

El reclamo ya escaló al plano judicial y amenaza con convertirse en uno de los casos más importantes sobre propiedad intelectual en el mundo artístico argentino.

El eje del conflicto: cuándo un tatuaje se convierte en una marca

La discusión legal gira alrededor de un punto clave: una cosa es que un tatuaje aparezca en fotos o videos de una persona y otra muy distinta es utilizar ese diseño como parte de una identidad comercial explotada económicamente.

Según sostienen los abogados de Iván Grasso, el problema no es que Duki muestre el tatuaje en su cuerpo, sino que las famosas “alitas” fueron transformadas en un símbolo de marca presente en gorras, accesorios, campañas y productos oficiales.

Ahí es donde aparece el posible conflicto con la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual argentina.

En el país, un tatuaje puede estar protegido legalmente si posee originalidad artística suficiente, algo que el estudio jurídico considera acreditado en este caso.

Por eso, los abogados intimaron formalmente al cantante y le dieron un plazo de 72 horas para responder antes de avanzar con acciones civiles y penales.

Las conversaciones privadas que complican al cantante

Otro de los puntos sensibles del caso son las conversaciones privadas difundidas por el tatuador, donde —según afirma— el propio Duki habría reconocido el problema y prometido buscar una solución económica.

De acuerdo con el reclamo, existieron contactos previos entre ambas partes para regularizar el uso del diseño, aunque finalmente nunca se concretó ningún acuerdo.

“Hace bastante tiempo me vienen diciendo que me van a reconocer y pagar lo que me corresponde por mi arte”, escribió Iván de Quilmes en sus redes.

El tatuador aseguró además que su intención inicial nunca fue judicializar el conflicto, sino obtener reconocimiento y respeto por su trabajo artístico.

“Lo más triste es que esto nunca fue por plata. Duele que se aprovechen del esfuerzo, de la creatividad y de la confianza de alguien que siempre actuó de buena fe”, expresó.

El debate legal que ya sacude al mundo artístico

El caso abrió una discusión enorme entre abogados, artistas y especialistas en propiedad intelectual. ¿Dónde termina el derecho del tatuador sobre su obra y dónde empieza el derecho del artista sobre su propia imagen?

Ese será el gran eje que deberá resolver eventualmente la Justicia si el conflicto avanza.

Especialistas señalan que existen antecedentes internacionales donde tatuadores demandaron a deportistas y celebridades por el uso comercial de diseños tatuados en sus cuerpos, especialmente cuando esas imágenes fueron utilizadas en videojuegos, campañas o productos oficiales.

En Argentina, sin embargo, todavía no existen demasiados antecedentes públicos de alto impacto sobre este tipo de disputas.

Mientras tanto, el entorno de Duki no emitió hasta el momento una respuesta oficial sobre la denuncia que ya se convirtió en uno de los temas más comentados del espectáculo argentino y podría sentar un precedente histórico para la industria musical, artística y del entretenimiento.

 

ND