El universo libertario estuvo especialmente activo durante la jornada de la marcha federal universitaria. En redes sociales, dirigentes, militantes e influencers alineados con el oficialismo concentraron buena parte de sus publicaciones en burlarse de los manifestantes y desacreditar el reclamo impulsado por estudiantes, docentes y autoridades académicas.
La movilización, por sus características culturales y políticas, apareció como un blanco discursivo ideal para el núcleo duro libertario. El perfil predominante de quienes participaron —vinculado a sectores progresistas, de izquierda, kirchneristas, artísticos e intelectuales— representa, para buena parte de ese ecosistema digital, todo aquello que identifican como “la vieja política”, el progresismo estatal o el llamado “marxismo cultural”.
En ese marco, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, se ubicó entre las voces más activas del oficialismo. Hombre cercano al espacio de Las Fuerzas del Cielo y habitual asistente al programa La Misa del Gordo Dan, Álvarez encabezó parte de la avanzada en redes que apuntó contra los participantes de la protesta.
También sobrevuela otra lectura política: la movilización permitió, al menos por unas horas, desplazar del centro de la escena la situación judicial y política que rodea al jefe de Gabinete Manuel Adorni.
En el ecosistema digital de La Libertad Avanza, una marcha identificada con sectores progresistas resulta mucho más cómoda para confrontar que los temas vinculados a denuncias, investigaciones o sospechas de corrupción alrededor del Gobierno. Allí, el terreno discursivo es más favorable para el oficialismo, que puede volver a polarizar cultural e ideológicamente.
Posta que estallo que una vez por año marchan para que no cierren las universidades que NADIE quiere cerrar
— DAN (@GordoDan_) May 12, 2026
Un estallo hoy cuando terminen la marcha, se aplaudan entre ellos, y digan LO LOGRAMOS MUCHACHOS, SALVAMOS LAS UNIVERSIDADES, HASTA EL AÑO QUE VIENE👏🏻💪🏻
Más allá de las burlas y los memes, el mundo libertario también intentó construir una respuesta conceptual frente al reclamo universitario. Una de las líneas argumentativas más repetidas fue la idea de que defender la gratuidad o el no arancelamiento de las universidades públicas tendría, en realidad, un sesgo “pro-rico”.
Según ese razonamiento, quienes logran permanecer y graduarse en las universidades públicas pertenecen mayoritariamente a los deciles de ingresos más altos. Por lo tanto, destinar más recursos al sistema universitario sería, desde esa perspectiva, una política regresiva antes que progresiva.
Se trata de una discusión que el oficialismo ya había insinuado en anteriores debates presupuestarios y que reapareció con fuerza durante la jornada de protesta.
Perdón por mi opinión de ultra extrema derecha pero no me parece bien que el carnicero del barrio le pague la carrera de LENGUAJE Y CULTURA ARTÍSTICA a un cheto de Palermo.
— DAN (@GordoDan_) May 12, 2026
Otro de los ejes utilizados por referentes libertarios giró alrededor de las supuestas irregularidades en el manejo de fondos universitarios. Volvieron a aparecer cuestionamientos hacia los rectores y pedidos de auditorías más profundas sobre el uso de los recursos públicos.
En redes sociales y espacios afines al Gobierno se insistió con la idea de que existen “curros” dentro del sistema universitario y que muchas casas de estudio no transparentan adecuadamente sus gastos. En ese contexto, el oficialismo volvió a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar mecanismos de control y rendición de cuentas.
La UBA: "NOS QUEDAMOS SIN PRESUPUESTO PARÁ LA MANO MILEI😡"
— Mati Smith🇦🇷 (@Trumperizar) May 12, 2026
El rector que cobra 18 palos yendo a comprar yerba para los mates: pic.twitter.com/LPUN1i2MrS
Otra crítica recurrente apuntó contra las propias universidades por, supuestamente, no aprovechar herramientas de autofinanciamiento habilitadas por el Gobierno.
Allí reapareció el planteo sobre la posibilidad de cobrar aranceles a estudiantes extranjeros no residentes. Desde sectores libertarios sostuvieron que muchos rectores reclaman mayores partidas presupuestarias mientras rechazan mecanismos alternativos para generar ingresos propios.
Ese punto ya había generado controversias en meses anteriores y volvió a instalarse como parte de la discusión sobre el financiamiento universitario.
Más del 30% de los estudiantes de la Facultad de Medicina son extranjeros, si los arancelas vas a tener un hermoso presupuesto. Esto no es en contra de los extranjeros ni es xenofobia, es priorizar a los argentinos. Tenemos que dejar de ser tan boludos.
— termo (@usdtermo) May 12, 2026
La dimensión cultural e ideológica también ocupó un lugar central en el discurso libertario contra la marcha universitaria. Muchos usuarios y dirigentes alineados con el oficialismo insistieron con que en distintas facultades existe “bajada de línea”, adoctrinamiento político y planes de estudio alejados de las necesidades del mercado laboral.
Dentro de esa crítica quedaron especialmente apuntadas las carreras de ciencias sociales, humanidades y disciplinas artísticas, frecuentemente cuestionadas por sectores libertarios bajo la idea de que “no generan productividad” o tienen escasa salida económica.
Ese enfoque conecta con una mirada más amplia del oficialismo sobre el rol del Estado, la educación y la utilidad económica de determinadas áreas del conocimiento. A eso se le suman algunos episodios violentos en distintas facultades, donde agrupaciones de izquierda “corrieron” a espacios libertarios que buscan consolidar una oferta electoral. Sobre ese eje también se sucedieron varias menciones.
- Qué estudiás?
— Los Herederos de Alberdi (@LHDA16) May 12, 2026
- Arte dramática, segundo año
- Vos qué estudiás?
- Bailarina de tango
- Vos?
- Taller de escritura, soy rusa
- Y vos?
- Teatro pic.twitter.com/wfaLbMigWI
Más allá de la diversidad y el desorden de las argumentaciones que circularon en el universo libertario, en el oficialismo parece predominar la percepción de que la marcha universitaria no genera un costo político tan severo como otros temas que hoy rodean al Gobierno.
Especialmente, aquellos vinculados a denuncias o sospechas de corrupción, donde el margen para la ironía, los recortes virales y la confrontación cultural se vuelve mucho más limitado.
En ese terreno, la lógica de polarización que suele favorecer al oficialismo en redes sociales pierde eficacia y obliga a una defensa política más incómoda para el Gobierno.