Mañana se estrena una nueva temporada del spin-off de La casa de papel centrado en Berlín. Ya con esta serán 7 temporadas de esta serie creada por Alex Pina y Esther Martínez Lobato. La casa de papel se convirtió en uno de los mayores fenómenos globales de la televisión contemporánea y revolucionó el mundo de la ficción internacional al conquistar audiencias de todos los continentes gracias a Netflix.
Antes del estreno de Berlín y la dama de Armiño, hablamos con Pina y Martínez Lobato sobre este fenómeno de Netflix del que nos dijeron que hay un componente comiquero en su estructura. Además de reconocernos que, de todo el proceso creativo, planificar los robos cuando peor la pasan por toda la ingeniería que conlleva.
¿Por qué hicieron el primer spin-off centrado en Berlín y no en otro personaje? Según Esther Martínez Lobato porque es un personaje tan rico que cuando entra en una habitación "todo se mueve y nada queda como estaba". Pero también pensaron en Palermo, por ejemplo, un personaje que según Alex tiene "suficiente ADN y personalidad" como para tener una historia propia. Pero eso se quedó, por ahora, solo en charlas del backstage.
Ya llevan varios años haciendo estas series, temporadas, ahora con spin-off también de La casa de papel y les quiero preguntar a los dos cuál es, dentro de todo este proyecto, la parte del proceso creativo que más disfrutan de escribir La casa de papel y sus derivados.
Esther Martínez Lobato: Pues yo creo que cuando ya de alguna manera hemos tenido la idea de lo que vamos a contar, cuando aún no tiene forma. Todo lo que es imaginar cómo será y ponerlo en pie. Luego ya va entrando la gente, los equipos, las personas empiezan a opinar, te van sacando los colores en lo que no tienes bien atado o mejorando algunas cosas. Tienes que empezar a negociar y toda esa construcción se esponja y crece hasta que llega el momento final, donde sientes en algún momento que has perdido tu pequeña criatura, la que tenías casi con el folio en blanco.
Álex Pina: Yo creo que es una serie muy divertida de escribir, en general los diálogos. En Berlín hacemos mucha comedia en esta serie, siempre la hemos hecho, y es bastante divertido. Yo lo que peor llevo son los robos, porque llevan mucho tiempo, mucha ingeniería, mucho plan y suelen ser complejos. Pero en general es muy lúdica, se disfruta mucho escribiéndola.

Qué interesante esto que mencionás de los robos porque son un poco el disparador. Quizás acá en Berlín hay más interacciones humanas... ¿Qué inspiraciones usan y dónde ponen el límite con el verosímil dentro de lo que están haciendo? ¿Cómo forman esa parte que ha definido a estas series?
AP: Bueno, realmente nuestras series tienen un componente cómic, tanto La casa de papel, como Berlín o Sky Rojo. Trabajamos con un marcado universo con un ADN y unas licencias que muchas veces son hiperbólicas. Ya lo has visto en Berlín: lo mismo hay un anillo de fuego en una cámara acorazada que una cena de velas en un palacio aristocrático. Hacemos un híbrido de muchas cosas donde la longitud de onda en cuanto al tono es muy amplia y te permite fluctuar en comedia, en drama o hasta en terror psicológico, como con el personaje de Santos. Intentamos que todo eso sea orgánico al final; cuando llegas al capítulo final, no tienes la sensación de que han sido cosas inconexas, sino que adquiere organicidad.
Con respecto al personaje puntual de Berlín, ¿qué fue lo que lo hizo sobresalir por sobre otros personajes para que tuviera este spin-off?
EML: La aventura de resucitar a un muerto nos parecía muy estimulante. Fíjate que después de morir en la segunda temporada, estuvo tres temporadas más en La casa de papel con los flashbacks. Ni siquiera podríamos decir que esto es la segunda temporada de algo sino que es otra aventura. En Berlín sentimos que el personaje daba de sí para crear universos posibles. Además, esta segunda entrega en Sevilla tiene bastantes diferencias con la primera: si la primera era lúdica y hedonista, aquí nos vamos oscureciendo un poco más. Hay más violencia y el personaje empieza a sentirse cercano a la enfermedad que lo llevará a la oscuridad de las primeras temporadas de La casa de papel. Cuando nos pusimos a pensar en él teníamos miles de historias. Miles de novias, aventuras y robos. Es un personaje muy rico; es uno de esos seres tan extremos que cuando entra en la habitación, todo se mueve. Nada se queda como estaba. Algo tiene que reaccionar, algo va a suceder. Los personajes tan poliédricos te dan la capacidad de escribir muchísimas cosas distintas.

Tomando esto de la cantidad de parejas que tuvo Berlín, una fue Palermo (o hubo una tensión ahí que se exploró). En Argentina lo tenemos a Rodrigo de la Serna que formó parte de su universo. ¿Qué posibilidades hay de que veamos más sobre Palermo?
AP: Yo lo he dicho siempre: los personajes de La casa de papel, y Palermo es uno de ellos, que además, junto a Berlín, tienen el exceso, la incorrección y una transgresión brutal que es muy divertida de escribir. Palermo tiene mucho que ver con Berlín y efectivamente exploramos la parte de pareja. Hay varios personajes, y uno es Palermo, que tienen suficiente ADN y personalidad como para tener una historia propia. Desde el Profesor a Tokio o Palermo, hay personajes que tienen mucho "power" porque no hemos contado todo lo que teníamos que contar.
¿Llegaron a charlar algo con Rodrigo como para ver si había algo de espacio? Me imagino que las agendas deben ser complejas.
AP: Creo que en algún momento hemos llegado a tener una charlita, pero esto está todavía en el backstage.
Les quiero preguntar por Lali Espósito también, que es un icono acá en Argentina. ¿Cómo es trabajar con ella? ¿Se la imaginan en el mundo de La casa de papel o de Berlín? O de las tantos spin-off que puede tener este universo…
EML: Pues mira, la aventura con Lali fue maravillosa. Es una persona tan espectacular a la hora de compartir una charla o un "buenos días" que yo trabajaría con ella en cualquier cosa. Me quedaron ganas de seguir con ella, ojalá la vida nos vuelva a juntar.
AP: Ha estado en la mesa varias veces en proyectos que no han terminado de salir, pero es una actriz que tenemos muy presente por su abanico interpretativo, su fuerza y su emoción. Es una actriz de raza.
EML: Y también te diré algo que seguro te gustará oír: rodar en Argentina una de las historias de Berlín estuvo sobre la mesa. Ahora Pedro (Alonso) ha dicho que va a parar con el personaje un tiempo, nadie sabe si será para siempre, pero algunas de las historias que teníamos previstas para Berlín transcurrían en Argentina.
O sea que en una de esas la podemos ver dentro de este universo. ¿Le pensaron ya algún pseudónimo a Lali?
AP: No, todavía no.
Hay que pensarlo. Después les tiro nombres de ciudades de acá del interior de Argentina, quizás pueden quedar bien…
AP: Perfecto, perfecto, aceptamos ese guante.

¿Cuánto leen de lo que pasa en redes? ¿Son de sentarse a ver cómo reacciona el fan puro y duro que ve sus series?
AP: Realmente yo no soy mucho de ver reacciones, pero estamos atentos porque Netflix es muy pendiente y es muy sensible a esto. Al principio sí tenía interés, pero es tal la cantidad de material y opiniones cruzadas que resulta inabarcable. De vez en cuando tenemos reuniones con Netflix en las que nos informan sobre la sensibilidad que hay, así que estamos alerta, pero no leo todo eso personalmente.
EML: Es más estar alerta de una sensibilidad sobre un personaje o trama que estar en los miles de foros, porque hay creaciones auténticas de historias paralelas y biografías que parece que han sucedido, pero luego vas a la serie y no pasaron nunca. Es inabarcable.
A la hora de pensar en esta nueva entrega de Berlín, ¿cuál es el momento que están ansiosos por ver que la gente comente o el que más les gustó hacer?
AP: Esta temporada ha sido muy "disfrutona". Hemos probado hacer… Hemos vuelto al vodevil de puertas que hacíamos antes en otras series, algo más de la comedia española. El personaje del Duque, hemos encontrado un casting brutal de nuevas incorporaciones... Al final, encontrar a Berlín frente a su Némesis, un tipo más egocéntrico y excesivo que él, nos ha divertido mucho. Vamos a ver si a la gente le divierte también.