13/05/2026 - Edición Nº1191

Internacionales

Nuevo Tiempo

Trump habla con Cuba y deja expuesto el alineamiento de Milei

13/05/2026 | El giro de Washington llega tras sanciones y reabre la pregunta argentina: cuánto cuesta acompañar cada movimiento de Trump.



Trump dijo que Cuba “pide ayuda” y que Estados Unidos va a hablar con La Habana, una frase breve que cambia el tono de una relación marcada por sanciones, restricciones financieras y presión diplomática. El movimiento no equivale todavía a una negociación formal, pero instala una novedad: Trump abrió la puerta a conversar con La Habanadespués de endurecer el cerco. Para América Latina, el dato no es menor porque Cuba sigue funcionando como termómetro regional de los alineamientos con Washington. Para Argentina, el giro llega en un momento sensible: Milei eligió acompañar a Estados Unidos en foros donde la mayoría del mundo votó en sentido contrario.

El antecedente más directo está en la Asamblea General de la ONU. En octubre de 2025, la resolución que pidió terminar el embargo estadounidense contra Cuba reunió 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones. Argentina quedó en el grupo de siete países que votó junto a Estados Unidos, Israel, Hungría, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania. Esa foto diplomática vuelve a pesar ahora porque Washington insinúa diálogo con el mismo gobierno al que venía presionando. El problema argentino no es Cuba en sí misma, sino el margen que deja una política exterior atada a los cambios de velocidad de Trump.

Estados Unidos 


Estados Unidos es un país de 50 estados que ocupa una extensa franja de América del Norte, con Alaska en el noroeste y Hawái que extiende la presencia del país en el océano Pacífico.

De la sanción al diálogo

La secuencia previa fue de presión económica. La Casa Blanca había ampliado sanciones contra sectores asociados a la economía cubana, incluidos energía, servicios financieros, defensa, metales y minería. Días después, el Tesoro apuntó contra GAESA, el conglomerado militar cubano, y contra Moa Nickel, vinculada al níquel y al cobalto, dos minerales estratégicos para cadenas industriales y tecnológicas. También hubo restricciones sobre combustible, viajes y remesas, rubros que inciden sobre divisas y consumo interno. El mensaje de Trump, entonces, no aparece como gesto aislado: llega después de una ofensiva que buscó encarecer el funcionamiento financiero del régimen.

El costado geopolítico amplía la lectura. China reclamó el fin del embargo y de las sanciones contra Cuba, y Trump mencionó el asunto en una agenda cruzada por su vínculo con Xi Jinping. El espejo regional es Venezuela, donde Washington combinó sanciones, control de ingresos petroleros y amenaza de aranceles del 25% a países que compren crudo venezolano. En ambos casos, la presión económica sirve como instrumento de negociación política. Para Argentina, ese espejo importa porque Venezuela no solo involucra democracia y diáspora: también toca petróleo, precios internacionales y el valor de referencia para Vaca Muerta.


Trump habla con Cuba y expone el costo argentino de acompañar cada giro de Washington.

El costo de seguir el giro

La diplomacia de Trump suele mezclar castigo y acuerdo en lapsos cortos, y ahí aparece la pregunta argentina. Un acercamiento a Cuba podría dejar a Milei con una posición votada en la ONU que acompaña la línea dura de Washington, mientras el propio Washington explora otra salida. No se trata de reclamar neutralidad automática, sino de medir el costo de seguir cada giro de Washington cuando esos giros pueden responder a intereses tácticos de Estados Unidos. En clave económica, el patrón se repite: sanciones para limitar caja, negociación para ordenar concesiones y aliados regionales obligados a explicar por qué acompañaron una etapa que puede cambiar.


El giro de Trump con Cuba reabre dudas sobre Milei, la ONU y la estrategia regional.

El cierre argentino está en la combinación de política exterior y bolsillo. Si Venezuela vuelve a colocar más petróleo en el mercado, el precio global puede aliviar combustibles, pero también reducir el margen externo de Vaca Muerta, que en abril registró 442.200 barriles diarios y un superávit energético mensual de USD 573 millones. Si Cuba entra en una conversación con Trump, Argentina deberá decidir si su alineamiento es una apuesta permanente o una adhesión caso por caso. El impacto no se mide solo en votos diplomáticos: se mide en comercio, energía, comunidades regionales y capacidad de no quedar desfasada cuando la Casa Blanca cambia de libreto.