Tras una demora de 45 días, la Secretaría de Trabajo homologó el acuerdo salarial firmado el pasado 27 de marzo entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las entidades empresarias del sector agropecuario
Según informaron desde el gremio encabezado por José Voytenco, el acuerdo comprende al personal permanente de prestación continua, tractoristas, maquinistas de cosecha, trabajadores porcinos, actividad olivícola, aplicación de fitosanitarios, producción de cáñamo, riego presurizado y otras actividades incluidas dentro del Régimen de Trabajo Agrario.
Como se recordará, el salario acordado con la cartera de Trabajo y los representantes de las empresas establecía $1.093.693,62 para el mes de mayo. El gremio de los trabajadores rurales reclamó que este acuerdo no se cumplió y acumuló 45 días de atraso.
En las redes sociales del gremio, Voytenco consideró que esta demora de 45 días para homologar el acuerdo "significó una demora administrativa que no tiene justificación y que tiene un costo concreto: el atraso salarial de miles de familias rurales en todo el país, en un contexto de suba sostenida del costo de vida".
En este punto, recordó que "aún quedan pendientes por homologar los acuerdos regionales negociados en el marco de las Comisiones Asesoras Regionales".
Y afirmó: "Desde la UATRE exigimos que el Estado cumpla su rol y garantice con celeridad la vigencia de los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación colectiva. Lo que se firma entre partes debe tener efecto en tiempo y forma".
La reforma laboral promulgada por el Gobierno nacional cambió por completo la dinámica de negociación de paritarias salariales. En el caso de agro se da un caso particular, marcado por la transición del sistema de fijación salarial en el ámbito de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) hacia esquemas de negociación colectiva bajo la Ley 14.250, situación que según UATRE ha generado demoras en la actualización de los salarios del sector.
En declaracionrd periodístas recientres, Voytenco explicó que "las modificaciones introducidas en el régimen laboral agrario “debilitan herramientas históricas de protección para los trabajadores rurales, en un sector atravesado por la estacionalidad, la informalidad y la desigualdad estructural, ahora con un reducido rol de la CNTA y condiciones alteradas de negociación”.
En este punto, el gremialista marcó un escenario de contrastes: “Mientras el sector registra niveles récord de producción, los salarios rurales continúan en niveles que no reflejan ese crecimiento. El trabajador rural no puede seguir siendo la variable de ajuste”, concluyó.