13/05/2026 - Edición Nº1191

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Efemérides

El día que nació la F1: Silverstone y el gran triunfo de Giusseppe Farina

13/05/2026 | El 13 de mayo de 1950 nació la Fórmula 1 en el mítico trazado inglés, dando inicio a una era que transformó el automovilismo mundial.



El origen de la máxima categoría del automovilismo se remonta al 13 de mayo de 1950, cuando se disputó la primera carrera puntuable del Campeonato Mundial de Pilotos de la FIA. El mítico circuito de Silverstone, construido sobre un antiguo aeródromo de la Segunda Guerra Mundial, fue el escenario elegido para albergar el Gran Premio de Gran Bretaña. Ante más de 120.000 espectadores y bajo la mirada de la familia real británica, se dio bandera de largada a un fenómeno deportivo global.

Aquella competencia inaugural contó con 21 monoplazas en la grilla de partida. El gran dominador de la jornada fue el italiano Giuseppe “Nino” Farina, quien a bordo de su Alfa Romeo logró el Grand Chelem: pole position, vuelta rápida y victoria. El equipo Alfa Romeo demostró una superioridad absoluta al copar los tres escalones del podio, completado por Luigi Fagioli y Reg Parnell.

Las competencias de velocidad, sin embargo, no nacieron en esa fecha. Los Grand Prix europeos ya arrastraban una larga tradición desde principios del siglo XX, destacando el Gran Premio de Francia de 1906. El reglamento técnico de la Fórmula 1 había sido estandarizado por la FIA en 1946, pero el gran hito de 1950 consistió agrupar esas carreras independientes bajo un sistema de puntos unificado.

Giuseppe Farina y Luigi Fagioli celebran en el primer podio de un Campeonato Mundial (Foto: f1.com)

En esa histórica temporada inaugural, el argentino Juan Manuel Fangio emergió como una de las figuras más competitivas. A pesar de ganar en Mónaco, Spa y Reims, los recurrentes fallos mecánicos en su Alfa Romeo durante la última fecha en Monza lo obligaron a abandonar. El título quedó en manos de Farina y Fangio se consagró subcampeón.

La revancha para el piloto de Balcarce llegó en 1951. Conduciendo el icónico Alfa Romeo 159, el "Chueco" desplegó una conducción magistral para adjudicarse los Grandes Premios de Suiza, Francia y España. En una intensa batalla por los puntos superó al italiano Alberto Ascari, estrella de Ferrari.

La consagración definitiva ocurrió el 28 de octubre de 1951 en el trazado urbano de Pedralbes, Barcelona, donde Fangio conquistó su primer campeonato mundial. Ese triunfo fue el inicio de una leyenda: cinco coronas mundiales consecutivas en 1954, 1955, 1956 y 1957, defendiendo los colores de Maserati, Mercedes-Benz y Ferrari.

La rica historia de la Fórmula 1 recuerda que el promedio de edad en la primera grilla de 1950 rozaba los 39 años, un contraste absoluto con la juventud actual. El legado de los pioneros de Silverstone y la maestría de figuras como Farina y Fangio transformaron las peligrosas carreras de posguerra en el espectáculo tecnológico más millonario del planeta. 

Datos fascinantes

Tal como lo indica la propia página de la F1, la primera carrera tuvo detalles fascinantes y un carácter único: oficialmente se llamó Grand Prix d’Europe y al mismo tiempo British Grand Prix, siendo la primera vez que ese título europeo se disputaba fuera de Italia o Francia. El trazado de 4,6 km comenzaba con la curva Woodcote, y el público fue multitudinario: entre ellos estaban el rey George VI, la reina Elizabeth y la princesa Margaret, en la única ocasión en que un monarca reinante asistió a una carrera británica.

El evento reunió personajes insólitos. En la grilla estuvieron el príncipe Bira de Tailandia, que corrió con Maserati, y el barón suizo Emmanuel de Graffenried, además del músico de jazz belga, Johnny Claes, que corrió y terminó 11º con su Talbot. Los favoritos eran los tres “Fa”: Farina, Fagioli y Fangio, todos con Alfa Romeo 158, que dominaron la clasificación. 

Otros detalles curiosos completan la postal: el coche de Parnell golpeó a una liebre que cruzó la pista, dejando una abolladura en el Alfa Romeo; y el constructor británico BRM intentó debutar con su V16, pero solo pudo dar unas vueltas de demostración por problemas técnicos. Incluso un joven Stirling Moss, que luego sería leyenda, corrió en una carrera soporte de 500cc y terminó segundo. Todo esto convierte a Silverstone 1950 en un inicio tan histórico como pintoresco.