13/05/2026 - Edición Nº1191

Opinión


Rumbo al 2027

La transición silenciosa: Milei, las internas y el plan B del poder

13/05/2026 | La política argentina empieza a mostrar señales de agotamiento prematuro. Y al mismo tiempo, de aceleración de los caminos electorales.



El comienzo del debate en el Senado de la Nación de la reforma electoral es un paso más que pone en agenda la elección del año próximo: de la que no habla la gente, pero sí la política. Y sobre la que se tejen más de una especulación, sobre todo porque ya no es monolítica la sensación de que Javier Milei desfila sin problemas hacia su reelección.

El peronismo se convence, cada día más, de que el único camino que tiene por delante es definir sus internas en una gran primaria, al estilo Juntos por el Cambio en 2015. ¿Quiénes se anotan? Nombres y derivaciones se proyectan de manera ineludible sobre el territorio bonaerense.

La larga lista de nombres que han mostrado voluntad para suceder a Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires está en la búsqueda de quién será su referente nacional cuando deban competir el año próximo. En un contexto donde las tensiones no se apagan al ritmo de las revelaciones novelescas del caso Adorni, y de las por ahora tímidas filtraciones por parte de la justicia sobre el manejo de los dólares durante el gobierno de Alberto Fernández, los dirigentes políticos de cada sector pusieron primera y ya elaboran estrategias para el año que viene.

La pausa que significará el Mundial será apenas un espejismo de algo que ya comenzó a jugarse: el 2027.

En la Casa Rosada saben que el jefe de Gabinete ya no es ni siquiera lo que supo ser: un portavoz.

Adorni se había convertido en una pieza política con aspiraciones propias, volumen mediático y un esquema de construcción que empezó a incomodar a otros sectores del gobierno. Aquel hombre que reconocía íntimamente, con un alto grado de cinismo, que no estaba capacitado para ejercer el cargo de premier si se lo ofrecían, hoy es un yunque que el presidente Javier Milei decidió atarse al cuello de su imagen pública.

Atrás quedaron las aspiraciones de ir en la búsqueda de la Jefatura porteña. El terreno, al parecer, asoma despejado para Patricia Bullrich si del oficialismo nacional se trata. Es más, ya lanzó su postulación. Esta semana fue más explícita que nunca y no esperó ninguna señal de aprobación del temperamento presidencial.

Las diferencias entre ambos sectores —Bullrich y Karina Milei— dejaron de ser silenciosas. En privado, dirigentes libertarios cuestionan el protagonismo de Bullrich y su intención de conservar autonomía dentro del esquema oficial.

Del otro lado, el bullrichismo cree que Karina Milei y el círculo más cerrado del Presidente buscan desplazar definitivamente todo vestigio del PRO del corazón del gobierno. Una mirada relativa, ya que gran parte del gabinete nacional está constituido por ex colaboradores de Mauricio Macri y su primer tiempo, jugado entre 2015 y 2019.

El problema es que esa pelea aparece en el peor momento: cuando el oficialismo necesita recuperar iniciativa política y volver a ordenar expectativas económicas. Este jueves podría haber una bocanada de aire fresco con el dato de la inflación de abril. ¿O lo tapará otro gasto en efectivo revelado de Manuel Adorni?

Qué pasa con Macri

Mientras tanto, Mauricio Macri volvió a moverse. Ya no solamente como aliado incómodo de Milei, sino como alguien que intenta preservar una identidad propia para el PRO frente al avance libertario.

El expresidente percibe algo que también empieza a recorrer al llamado círculo rojo: la necesidad de construir una alternativa si el experimento libertario entra en zona de desgaste. O de mayor desgaste, para ajustar los términos con la realidad que se percibe.

Empresarios, gobernadores, operadores financieros y parte del establishment comenzaron lentamente a hacerse la misma pregunta: ¿quién puede garantizar gobernabilidad si Milei pierde potencia política?

Y ahí empiezan a aparecer nombres que hasta hace algunos meses parecían secundarios. Guillermo Francos, el ex jefe de Gabinete, es uno de ellos.

Cauteloso en sus movimientos, Francos no cierra la posibilidad a ningún escenario para su futuro político. El razonamiento sobre el tablero que podría construirse en 2027 sostiene que Milei, en cualquiera de los casos, sostendría un 30% de los votos y solo alguien que canalice sus logros en materia fiscal, pero presente una imagen más amigable, podría derrotarlo en una segunda vuelta.

El ex jefe de Gabinete construyó algo que hoy escasea en el oficialismo: diálogo político. Tiene vínculo con gobernadores, sectores empresarios y dirigentes del peronismo no kirchnerista. En un gobierno atravesado por la lógica de la confrontación permanente, Francos aparece como uno de los pocos dirigentes capaces de tender puentes.

Por eso, algunos sectores del poder empiezan a mirarlo como una figura posible para una etapa posterior.

El peronismo y el modelo Juntos por el Cambio 2015

Pero el movimiento más interesante tal vez no esté ocurriendo dentro del oficialismo, sino en el peronismo.

Después de meses de desconcierto, distintas terminales empiezan a aceptar una idea que hasta hace poco era tabú: la única posibilidad real de volver al poder en 2027 es construir una gran interna competitiva, amplia y ordenadora, al estilo de lo que fue Juntos por el Cambio en 2015.

La lógica de la candidatura única empieza a perder fuerza frente a otra necesidad: generar volumen político, ampliar representación y permitir que convivan gobernadores, intendentes, kirchnerismo, peronismo moderado y nuevas figuras emergentes dentro de un mismo esquema competitivo. Algunos intendentes del conurbano ya hablan abiertamente de ese modelo. Gobernadores también.

El ejemplo de Juntos por el Cambio en 2015 mostró a tres sectores políticos diferentes confluir en la PASO que alumbró la fórmula de Macri-Michetti. Fue la consagración del cónclave de Gualeguaychú, donde el radicalismo decidió sumarse a esa alternativa que también integró

Elisa Carrió. Haber sostenido la fragmentación les hubiera impedido llegar a la segunda vuelta con el volumen necesario para capturar el espíritu de cambio que había en ese momento.

En el peronismo admiten que ese recorrido podría ser una salida para reemplazar lo que el dedo se llevó. Ya no hay margen para imposiciones vía un tuit en las primeras horas de un sábado. Lo contrario sería ir a una atomización similar a la del 2003 tras el congreso de Lanús, que no logró ordenar la interna. Otros tiempos y otras apetencias, pero mecanismos similares.

De allí que será muy complejo para La Libertad Avanza lograr los votos para derogar las PASO. A priori, hoy hay tres candidatos en marcha.

Uno es Axel Kicillof, el más nítido al momento, pero que aún no logra cosechar la totalidad de los sectores debajo de su postulación. Es más, su principal escollo sigue siendo Cristina Kirchner y La Cámpora. Una paradoja para el gobernador.

En diversos estudios de opinión queda claro que su asociación con el kirchnerismo es de difícil separación. Sus esfuerzos para lograrlo son encomiables, como la foto en la Feria del Libro con el economista Diego Giacomini, otrora socio de Javier Milei y hoy uno de sus principales críticos.

Acaba de lanzarse el ex gobernador de San Juan, Sergio Uñac, que puso de manifiesto sus deseos de ser candidato a presidente. El tema lo conversó con Cristina Kirchner y ya comenzó a moverse junto a un grupo de dirigentes entre los que se destacan, por ejemplo, Leonardo Nardini —alcalde de Malvinas Argentinas—, Nicolás Trotta, ex ministro de Educación, el diputado nacional Santiago Roberto y el jujeño Guillermo Snopek, también diputado nacional.

Algunos de los nombres que compartieron actividades recientes, como la visita a la embajada de China en Argentina. ¿El ex ministro Juanjo Álvarez es uno de los armadores de este espacio? Versiones que nutren el estado asambleario del peronismo.

Y, aunque no lo haya explicitado abiertamente, Sergio Massa está en la lista de las presidenciales para participar en una hipotética interna. Es más, ya hay dirigentes que supieron estar con él desde el comienzo del Frente Renovador que largaron sus tareas de armado en diversas provincias.

Convencido de que el recuerdo de la campaña del 2023 y, sobre todo, del debate con Javier Milei le dará un plus adicional a la hora de comparar lo que se aventuró y lo que luego terminó siendo en los hechos la realidad económica del país.

Estos movimientos, por ahora embrionarios, también provocan desplazamientos en los territorios bonaerenses.

El juego de los intendentes

Los intendentes se dividen entre quienes apoyan decididamente a Axel Kicillof, los que creen que Sergio Massa sería la mejor opción y los alineados irrestrictamente con Cristina Kirchner. En cada grupo hay más de un posible candidato a gobernador.

Consecuencias lógicas de la imposibilidad de reelecciones indefinidas para los jefes comunales. Están obligados a jugar más arriba, a la espera de un gesto que podría llegar, probablemente, antes de fin de año.

La ley podría revisarse y Massa es uno de los que tiene la llave. Nadie imagina al tigrense yendo a una nueva elección presidencial con ese ítem en el debe.

El problema del peronismo ya no parece ser solamente quién conduce, sino cómo evitar otra fragmentación terminal.

La Argentina empezó lentamente a entrar en clima de posmileísmo sin que Milei haya dejado el poder, y aún con chances de recuperarse de los traspiés actuales.

Ese es, quizás, el dato más importante de esta etapa. El sistema político, el poder económico y buena parte de la dirigencia comenzaron a pensar escenarios alternativos.

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